Deporte contra absentismo

El ejercicio físico disminuye las bajas laborales y mejora el estado de ánimo   de los trabajadores. Es aconsejable para hacer frente a situaciones de estrés. Empresas de Tarragona impulsan actividades para sus empleados

 

JAVIER DÍAZ PLAZA | 23/06/2011  

 

Para estar motivado en el trabajo y ser el ‘empleado del mes’ no hace falta que el jefe nos seduzca con un aumento de sueldo o unas vacaciones en el Caribe (que siempre ayudan),  basta con machacarse un rato en el gimnasio, hacer un poco de footing o nadar unos largos en la piscina. Está científicamente probado que  el ejercicio físico incrementa la capacidad cardiovascular y la calidad de vida de las personas. O lo que es lo mismo: reduce las posibilidades de padecer trastornos músculo-esqueléticos, una de las principales causas de las bajas laborales.

 

«La práctica del deporte disminuye el absentismo laboral y mejora el estado de ánimo de los empleados». Lo dice Ivan Tibau, secretario general del Deporte de la Generalitat de Catalunya. Y lo confirman diferentes estudios. La Universidad Europea de Madrid utilizó como ‘conejillos de indias’ a cincuenta empleados de Sanitas. Les puso a entrenar dos o tres días a la semana, y al cabo de seis meses eran más eficientes. Y no sólo eso, un informe de la Generalitat asegura que en las empresas «hay gastos atribuibles a la falta de actividad física».

 

«La práctica regular de deporte repercute en la salud física de los trabajadores y también en sus salud psicológica. Es aconsejable para hacer frente a situaciones de estrés laboral. Cuando realizamos un actividad física  centramos nuestra atención, aunque sea temporalmente, en objetivos distintos a los del trabajo. Y esa desconexión mejora nuestra salud laboral», explica Jordi Tous, secretario de la Facultat de Ciències de l’Educació i Psicologia de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

 

Los valores del deporte se pueden trasladar a las empresas. «Es un elemento cohesionador», asegura Ugo de Benedictus, director de Marketing de la ETT Randstad. «El deporte no competitivo, si se realiza en grupo, contribuye a una mejor socialización grupal. Si se hace a nivel individual, los valores de logro, superación, constancia y autodisciplina tienen su proyección directa en el trabajo», añade Tous.

 

Fútbol sala o ciclismo
El complejo industrial de Ercros en Tarragona mantiene una estrecha relación con el deporte. Colabora con varios equipos de la zona, como el Club Hoquei Vila-seca o el Vila-seca  FC, y apoya la participación de sus trabajadores en diversas actividades deportivas (fútbol sala, ciclismo o atletismo). «En los otros dos centros de la compañía en la provincia, Flix y Tortosa, grupos de empleados, a título personal y por afinidad, se reúnen de forma periódica para practicar mountain bike o senderismo», señalan desde la compañía.

 

La empresa Simpple, con sede en Tarragona, también promueve actividades de carácter deportivo para sus empleados. La última, una jornada outdoor con tirolinas y juegos de cuerda. «Es una manera de fomentar la comunicación y la colaboración entre las distintas áreas y mejorar la confianza, la motivación y la satisfacción de los trabajadores», sostiene Eva Vila, responsable de la gestión económica  de la compañía.

 

 

Pero ¡cuidado!, advierte Tous, «la elección de la actividad reconstituyente debe hacerla el propio empleado en función de sus condiciones físicas, personales, sociales y de conciliación familiar. En caso contrario, sólo se consigue más estrés. No se puede poner a toda la empresa en chandal y obligarla a hacer deporte».


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