El absentismo crece en Metro Bilbao

El suburbano cierra el pasado ejercicio con un aumento del 50% de bajas laborales con respecto a 2010

La dirección se muestra preocupada y los trabajadores denuncian el clima de tensión en el que viven

 

Bilbao. Todas las alarmas han saltado en Metro Bilbao. El informe de absentismo laboral que realiza cada año la dirección del suburbano ha desvelado que la ausencia de los trabajadores en sus puestos se ha incrementado en un 50% de enero a diciembre de 2011. Así se lo hacía saber la dirección a la plantilla en un comunicado interno en el que reprochaba que "esta tasa de absentismo está provocando unos costes difíciles de asumir para esta compañía, más aun teniendo en cuenta la actual coyuntura económica".

 

Según los datos aportados en esa nota, el índice de absentismo laboral en enero de 2011 se cifraba en un 8,8%, mientras que en diciembre se ha concluido con un 12% "es decir, un 51% superior con respecto a diciembre de 2010". En el comunicado no se especifican las diferentes razones de tan elevado incremento, aunque en la mente de todos se encuentra la fuerte tensión laboral que se vive en el suburbano desde que la nueva dirección accedió a sus cargos de la mano del consejero delegado Iñaki Prego.

 

La dirección reconoce en su nota que este elevado aumento de absentismo le preocupa; sobre todo, teniendo en cuenta los datos comparativos que aporta. Según esas cifras, la tasa de ausencia en el puesto de trabajo de los empleados en 2010 registró una media del 4,6% frente a la estatal, del 5,3%. En Metro Bilbao, a finales de 2010, la tasa de absentismo fue de un 8%, "un índice elevado que siempre conlleva recursos y costes adicionales, además de trastornos para el resto de la plantilla". Es decir, la empresa tiene que pagar por cubrir esos puestos de trabajo ausentes y el resto de empleados tienen que trabajar más para suplir las ausencias.

 

Para la dirección era importante rebajar, o al menos mantener, esta tasa a lo largo de 2011, algo que evidentemente no ha conseguido. Una de las medidas que adoptó para conseguirlo fue solicitar a los sindicatos que este baremo se incluyera dentro del listado de condiciones previstas para conseguir un bonus económico al final del año; sin embargo, el comité de empresa se negó. Con los datos cerrados de 2011, la media de absentismo laboral en el metropolitano se ha incrementado al 9%, un nivel que, según indicaba el comunicado, "está en manos de todos cambiar".

 

Fuentes sindicales consultadas coinciden también en la preocupación por esta falta de asistencia al trabajo y reconocen que el conflicto laboral que se mantiene desde la llegada de Iñaki Prego a la dirección es una de las causas esenciales de ese aumento.

 

Críticas sindicales Representantes del sindicato Colectivo Independiente del Metro (CIM) consideran que "es evidente que el estado emocional es ahora mucho peor que antes, sobre todo del personal que trabaja ante el público en la línea". Considera que "la tensión en los supervisores de estaciones y en los conductores de los trenes les hace más mella, porque somos personas no máquinas". Consideran que a ello no han ayudado las declaraciones de ataque a la plantilla por parte de anteriores responsables políticos de Metro Bilbao con motivo de las reivindicaciones laborales que se retrotraen al año 2010. Fuentes del CIM se refieren a su expresidenta Loly de Juan y a "sus insinuaciones de huelgas encubiertas", y a su predecesor, el viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, quien calificó de "ilegales" las huelgas convocadas por los trabajadores, según las mismas fuentes.

 

Los representantes de CIM recuerdan cómo "Metro Bilbao llevaba quince años siendo la punta de lanza del transporte de viajeros en Bizkaia, modelo a seguir e imitar por los ferrocarriles metropolitanos de los lugares más diversos del mundo entero". Asimismo, creen que "eso es algo que habíamos conseguimos los trabajadores con nuestro quehacer diario, y que se ha venido abajo en solo dos años, casualmente el tiempo que lleva la dirección actual".

 

Lo cierto es que en el suburbano se generado la figura que los especialistas en la materia denominan "trabajador zombie"; es decir, aquel que ha pasado de ser un empleado eficiente, eficaz y productivo a otro que sufre un "chantaje emocional" que supone recordarle a diario que tiene suerte de tener trabajo y de que, al menos, no se les baje el sueldo. "Aunque en Metro Bilbao ni tan siquiera eso, porque no solo se nos congela, sino que se nos descuenta parte del cobrado el año pasado", concluyeron fuentes de CIM.

 


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