El absentismo en Emaya llegó al 20% y costaba 4 millones

La tasa del 20% de absentismo laboral que en determinados servicios registraba el año pasado la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya) costaba a los contribuyentes palmesanos 4 millones de euros anuales. Este fue el dato contundente que ofreció en rueda de prensa el portavoz del gobierno municipal, Julio Martínez, tras encallar en el Tribunal de Mediación y Arbitraje (Tamib) la desconvocatoria de huelga indefinida que el comité de empresa ha anunciado desde la noche del próximo domingo si la dirección no readmite a dos trabajadores despedidos de esta compañía municipal al acumular 542 y 752 faltas de asistencia en los últimos cinco años.

 

Si hoy no hay acuerdo y la asamblea refrenda la decisión mañana, el conflicto de consecuencias nefastas en una capital que vive de y para el turismo, estará servido.

 

De ahí que el también teniente de alcalde de Hacienda descalificara la decisión como «injustificada, desproporcional e insolidaria con el resto de trabajadores» que no trabajan en Emaya ni en la EMT donde también hay convocados paros parciales.

 

«En Emaya no se han despedido a dos personas por enfermedad», precisó el edil, «ese no es el motivo y lo saben los sindicatos». Según los registros revelados, las bajas por enfermedad en uno de los dos casos citados «eran comunes los viernes o los lunes, no los martes o los jueves como cualquier ciudadano, sino esos dos días». Por ello, recordó que en la citada empresa municipal «había un nivel de absentismo intolerable y teníamos dos opciones: no hacer nada como han hecho los políticos de todos los partidos que han pasado por Emaya porque el dinero no es nuestro, y otra la de tomar medidas que es lo que hemos hecho». El nivel de absentismo es, en estos momentos, del 3% en recogida y del 5% en limpieza.

 

El regidor popular destacó en su comparecencia ante los medios su preocupación por la repercusión que tendría la huelga en el inicio de la temporada y su incidencia en la economía de la ciudad y la creación de empleo. «Hay muchas personas que están en paro esperando el arranque de la temporada», subrayó el edil que consideró que «existe indignación entre los ciudadanos cuando siente que gente que tiene garantizado su trabajo y sueldo a final de mes gracias a sus impuestos se manifiesta, cuando hay otros que la única garantía que tienen es la de hacer cola en las oficinas del SOIB».

 

«Los accionistas de estas empresas no son ni el alcalde, ni su presidente, sino los ciudadanos de Palma», anotó. «Negociamos con el dinero de los palmesanos», abundó, «y entendemos que estas huelgas cuando se plantean han de estar justificadas y, si hace muy poco que firmaron el convenio, es difícil de entender que a las puertas de la temporada convoquen movilizaciones con muchos contratos pendientes de firma para mucha gente que está en el paro». La única opción de que la amenaza no se materialice es que el comité dé marcha atrás a la readmisión de estos dos trabajadores, primero de los puntos planteados en la tabla de reivindicaciones. Los sindicatos quieren que la dirección fije por escrito un listón diferente al del actual marco laboral para los despidos por absentismo.


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