El absentismo es mayor entre las mujeres, mayores de 55 años y con baja cualificación

Según los datos de Asempleo, el absentismo laboral permanece entorno al 4% desde el inicio de la crisis

 

La ralentización del ritmo de crecimiento de la afiliación en el mes de julio, junto con la generación de empleo, predominantemente temporal, en los últimos meses podría traducirse en un tenue aumento de la ocupación en el tercer trimestre de 2013. De esta forma, la cesión interanual del indicador AML Afi-Asempleo podría situarse en el entorno del -3%, en media, entre agosto y octubre.

 

La EPA del segundo trimestre se ha saldado con un aumento del número de ocupados (+149.000 personas) rompiendo con una senda de siete trimestres consecutivos de destrucción de empleo. Una vez depurado el efecto de la estacionalidad, la ocupación crece en 13.100 efectivos, lo que supone el primer incremento desde el segundo trimestre de 2011.

 
 Según Asempleo, asociación de agencias privadas de empleo, el recurso a la temporalidad y a la contratación a tiempo parcial (162.000 personas intertrimestral y 92.500, respectivamente), es propio de fases de incipiente recuperación del mercado laboral como la actual. Solo una mejora sustancial de las expectativas de actividad evita que los despidos persistan entre los trabajadores indefinidos.

 
 Por tanto, la “calidad” de los 149.000 nuevos empleos generados no sorprende pero sí merece ser destacada de cara a anticipar una reactivación sostenida de la ocupación o un escenario en el que la creación de empleo estival se compensa con la recaída propia del último trimestre del año. 

 

 

El absentismo laboral permanece entorno al 4% desde el inicio de la crisis
 El absentismo laboral se define como la falta de asistencia al puesto de trabajo, bien porque el trabajador esté disfrutando del periodo de vacaciones (no ocasional), o bien por su desmotivación o concurrencia de situaciones personales que alteran sus hábitos laborales (por ejemplo, una incapacidad temporal o maternidad). La medición de este último absentismo (ocasional) es relevante en tanto y cuando afecta a la productividad y competitividad de las empresas.

 
 Desde el inicio de la crisis, la tasa de absentismo laboral ocasional, calculada como el cociente entre los ocupados que no asistieron a su puesto de trabajo respecto del total, se ha mantenido constante en el entorno del 4%. Sin embargo, si se excluyen los motivos atribuibles a la crisis (ERE por reducción de jornada, huelgas y paro parcial por razones técnicas o económicas), la tasa se habría reducido 4 décimas hasta el 3,6%.
 
  

 

El absentismo es mayor en mujeres, mayores de 55 años y profesionales con baja cualificación
 Atendiendo al perfil del absentista ocasional, se observa que el absentismo laboral es mayor entre las mujeres (4,9% en el segundo trimestre de 2013), principalmente, como consecuencia de las bajas y reducción de jornada laboral con motivo de su maternidad; y los trabajadores con más de 55 años. En este último caso, llama especialmente la atención que el rango comprendido entre los 60-64 años presente una tasa de absentismo laboral del 10%, más del doble de la media nacional. La acumulación de experiencia, así como la reducción de su jornada laboral en vistas de su pronta jubilación pueden ser los factores explicativos de este comportamiento.

 
 Por otro lado, el absentismo es habitualmente mayor cuanto menor es el nivel de formación del trabajador. Mientras que el 5,5% de los que poseen estudios bajos no acudieron a su puesto de trabajo en algún momento del IITR13, sólo un 3,4% de los que poseen estudios superiores lo hicieron.
 
  

 

Los trabajadores indefinidos presentan un mayor absentismo que los temporales
 Respecto a la situación profesional del trabajador, el absentismo es mayor entre los empresarios autónomos, a pesar de que ellos mismos asumen sus ausencias laborales, que entre los asalariados (4,3% y 3,0%, respectivamente). En este segundo caso, hay que destacar la progresiva reducción de la tasa de absentismo, sobre todo, entre los asalariados públicos (ha pasado del 4,6% en 2007 al 3,2% en el 2013).

 
 Por otro lado, la estabilidad laboral que supone ser indefinido hace que la tasa de absentismo sea mayor en este colectivo que entre aquellos que tienen un contrato temporal (3,3% y 1,8% del total de los asalariados del segundo trimestre de 2013, respectivamente). Respecto a la duración de la jornada laboral, no se observan diferencias en la tasa de absentismo entre los que trabajan a tiempo completo o parcial.
 
  

 

El absentismo es mayor en las regiones industriales
 Por áreas geográficas, se obtiene que en el norte peninsular, la tasa de absentismo laboral ocasional es más alta que en el sur. Así, por ejemplo, mientras que Navarra dispone de la tasa más elevada (5,6%), Canarias posee la más baja (3,1%).

 
 Aunque este comportamiento podría responder también a una mayor desmotivación de los trabajadores del norte frente a los del sur, lo cierto es que el absentismo está estrechamente relacionado con la estructura productiva de la región, siendo mayor allí donde predominan actividades económicas en las que el riesgo de sufrir un accidente laboral (y, por ende, de sufrir una incapacidad temporal o I.T.) es mayor, como en la industria (sobre todo, la extractiva). De hecho, en las regiones donde el peso del sector industrial es mayor es donde la tasa de absentismo laboral ocasional es mayor.


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