El absentismo virtual y la productividad

Por Carmen Mur, Presidenta Ejecutiva de ManpowerGroup

 

Uno de los efectos que está teniendo la crisis económica en la que estamos inmersos es la caída en los porcentajes de absentismo que registran las empresas. Así puede parecer extraño tratar el tema del absentismo en medio del panorama desolador que ofrece nuestro mercado laboral, con una tasa de paro que afecta al 22,85% de la población y que según estudios recientes de diferentes organismos y entidades financieras puede superar el 24% a finales de año.

 

Cuando hablamos de absentismo pensamos casi siempre en el de aquellos empleados que no acuden a su puesto de trabajo, pero la implantación de internet y las redes sociales nos han traído un nuevo tipo de absentismo: el absentismo virtual, que es el que ejerce aquel trabajador que accede desde su ordenador a la red por cuestiones privadas en horas de trabajo, ya sea para leer el periódico, para ver su página en facebook o para escanear fotos familiares y compartirlas en una página web. Es obvio que si el uso personal es abusivo está mermando la productividad de su empresa, la cuestión es ¿dónde está la frontera?, ¿qué tiempo podemos considerar admisible que un trabajador dedique a cuestiones personales?

 

Además, la necesidad de las empresas de introducirse en el mundo de las redes sociales dificulta más aún el poner límites al trabajador. Son muchos los departamentos de marketing y de comunicación que empujan a sus empleados a ser activos en redes sociales (facebook, linkedin, twitter) de manera que Internet se ha convertido en una herramienta a la que no se puede renunciar.

 

Son muchas las actitudes que puede tomar una empresa respecto al absentismo virtual. Los expertos legales aconsejan tener una normativa al respecto que impida al trabajador hacer un uso abusivo de internet para cuestiones personales y que ésta esté firmada por el empleado, de manera que la empresa pueda demostrar a posteriori que el trabajador sabía que su ordenador no podía ser usado para fines personales y por lo tanto no haya derecho a la intimidad que respetar. De todas formas, son muy pocas las empresas que tienen una normativa al respecto, y el hecho de no tenerla hace que sea prácticamente imposible actuar contra un trabajador absentista virtual.

 

Hay un tipo de empresas que no se ven afectadas por este tipo de absentismo y son aquellas en las que los empleados trabajan por objetivos y en las que, por tanto, no hay control presencial ni de dedicación. En cualquier caso y como en muchos de los problemas que afectan a la relación entre empresa y trabajadores, creo que se trata, sobre todo, de una cuestión de educación, que debe empezar ya desde la escuela. Porque no hay absentismo sino trabajadores absentistas, y en este sentido, el acceso a internet es la versión actualizada de pasarse todo el día leyendo el periódico o en la máquina de café. Con esta responsabilidad y compromiso por parte del trabajador y con sentido común por ambas partes en la mayoría de los casos, el acceso a internet no tiene por qué suponer ningún atentado a la productividad.

 

A todo este entorno se añade ahora un cambio. La reforma laboral que se acaba de aprobar introduce una novedad importante en cuanto aporta un mayor control y capacidad  de actuación a las empresas en temas de absentismo. Quedaría pendiente un paso más y es el de transferir a las Mutuas de Accidente la posibilidad de tramitar o
gestionar tanto las altas y/o las bajas de los trabajadores.


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