´El que solo cumpla tiene los días contados en su empleo´

La consultora malagueña Standby celebró ayer junto a la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) y Unicaja el segundo Foro de Directivos de Recursos Humanos (RRHH) de Málaga, que congregó a 70 profesionales y que contó como ponente con el director de este departamento en Abengoa, Álvaro Polo. El director de Standby, Pedro García, señaló que el foro quiere fomentar el intercambio de experiencias en un momento en el que el factor humano es clave para salir de la crisis. De hecho, Standby, que realiza150 procesos de selección de personal directivo al año y que tiene una base de datos de entre 35.000 y 40.000 profesionales en toda España, ha recibido en los últimos meses una «avalancha» de peticiones para el puesto de director de RRHH, desplazando al perfil de director de ventas, hasta ahora lo más solicitado.

 

 

Se dice que el capital humano es lo más importante de una empresa y que, con la crisis, es más importante que nunca sacarle rendimiento y motivarlo.
En esta crisis todos están sufriendo; los que no tienen trabajo y los que lo tienen porque hay miedo a perderlo. Pero no olvidemos que el mejor modo de conseguir o conservar un empleo es trabajar mejor para ofrecer una mayor productividad a la empresa y hacerla más viable. Si lo hace así, conservará su puesto. El fin de la empresa no es crear empleo sino generar negocio y riqueza, pero para eso hacen falta trabajadores. Y el empresario quiere contratar, pero sólo si tiene carga suficiente de trabajo. También le digo que cuando un empresario despide a un trabajador está de algún modo fracasando en su proyecto al no conseguir el negocio suficiente. El empresario también lo está pasando muy mal, y muchos tienen su propio patrimonio vinculado a la empresa, incluida su casa.

 

 

¿Trabajar mejor significa echar más horas en la empresa?
No, es ser más eficiente, hacer mejor las cosas. Una empresa en estos momentos debe desprenderse de todo aquello que no ayude al negocio y centrarse en lo que que sí le genera una facturación. Aplicado al trabajador, se trata de que dediquemos todas nuestras horas y con la máxima intensidad a desarrollar nuestro trabajo ofreciendo resultados. Eso implica desde ser puntual y constante a no perder tiempo en tareas improductivas. Y también aportar ideas, ser un intraemprendedor.

 

¿A qué se refiere?
A trabajadores que ofrecen ideas a su propia empresa para crear nuevas líneas de negocio. La empresa debe potenciar su empuje e iniciativa ofreciéndoles puestos directivos o incluso participaciones en la empresa. Si no lo hace puede perder a sus trabajadores más valiosos, que se largarán para montar el negocio por su cuenta. Los intraemprendedores permiten a una empresa crecer de forma fantástica, pero hay que crear el caldo de cultivo adecuado.

 

Pero ese perfil es minoritario. La mentalidad entre los trabajadores es cumplir e irse a casa.
Pues le digo que esa mentalidad tiene los días contados. Las empresas no pueden soportar estructuralmente costes que no sean productivos y se están deshaciendo de los gastos y de las personas que no contribuyen de forma decisiva y determinante a la buena marcha de la empresa. Es un plus que deben dar todos los trabajadores, en todas las empresas y en todos los departamentos. O todos remamos en la misma dirección o nos hundimos: ése el mensaje. Repito, el trabajador que se limite a hacer el mínimo imprescindible y cumplir tiene los días contados. Incluso las administraciones están viendo que si sus funcionarios no son productivos, en un momento dado pueden ser removidos de forma total o parcial, tal y como está ocurriendo en Europa.

 

Todas esas ideas valen para una gran empresa, con multitud de departamentos y recursos pero, ¿sirven al perfil de microempresas que hay en Málaga?
Lo que le digo vale, sin lugar a duda, también para una micropyme, por ejemplo una tienda de tres empleados. De la implicación de los trabajadores depende el éxito y el progreso de una empresa, y una micropyme es el mejor ejemplo, porque cada empleado tiene muy claro cuál es su papel.

 

 

El absentismo laboral sigue siendo un mal endémico en las empresas ¿Cómo se combate?
Con control. El trabajador debe saber que la empresa está pendiente de su actitud y que le puede ofrecer ayuda para que normalice su situación. También es fundamental impedir que el absentismo sea algo bien visto dentro de una empresa, como hasta ahora ha ocurrido en algunos sectores. Hay que hacer ver a la plantilla que si una persona no trabaja, su peso muerto va a tener que ser llevado por los demás y, si el barco es pequeño, ese peso se puede volver insoportable. El absentismo es un sobrecoste directo e inasumible, aunque en cualquier caso creo que su incidencia es ahora menor. Todo el mundo sabe que no están las cosas en el mundo laboral como para echar un paso atrás.

 

¿Qué hace falta para que las empresas vuelvan a contratar?
Algo tan intangible como es la confianza. Que el empresario tenga la impresión de que el consumo repunta, de que los clientes vuelven a llamar, de que hay pedidos... Si eso ocurre, y el crédito bancario se reactiva, se volverá a contratar. El empresario está loco por invertir, está en su ADN.

 

¿Hace falta una reforma a fondo del mercado laboral?
Sí, hay que flexibilizar y simplificar las modalidades de contratación porque eso favorecerá a los trabajadores. Las mejores economías son las más flexibilizadas. Pensemos en toda la complejidad de negociar un contrato (duración, jornada, salario, convenio). Todo eso lo puede soportar el departamento de gestión administrativa de una gran empresa pero a una pyme le viene muy largo. Hay que simplificar y ser prácticos. Es tiempo de que todos sudemos la camiseta, no sólo el empresario sino también el trabajador


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