El síndrome del “aburrimiento extremo”

Se estima que este mal ataca a los empleados sobrecalificados así como a aquellos a los que no se les delegan suficientes tareas.

 

Una reciente investigación realizada en México determinó que son cada vez más los trabajadores que padecen de “aburrimiento extremo” o “boreout”, una situación que suele estar asociada con el “desinterés y la infraexigencia por estar sobrecalificados”, reveló el Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial (GMSI).
Esta situación remite a un síndrome investigado por los suizos Peter Werder y Philippe Rothlin que señalan que “simular que uno trabaja cuando no se tiene nada que hacer genera más estrés que la sobrecarga laboral” y puede ocasionar “depresiones graves”, recordó la empresa.

 

La reciente investigación estima que este mal suele estar presente en oficinas donde el promedio de “horas muertas” para los trabajadores desmotivados es de dos diarias. “Cuando alguien no puede realizar su trabajo en el tiempo estipulado es un indicador de que algo anda mal: o no está calificado para realizar esa labor, o el trabajo se encuentra por debajo de sus capacidades”, reveló Alejandro Desfassiaux, presidente del GMSI, empresa que llevó a cabo el estudio.

 

Según la compañía, quien padece el síndrome, con frecuencia “contagia” a sus colegas, quienes de manera inconsciente se suman paulatinamente a las manifestaciones de aburrimiento o desinterés.
La firma recordó que este padecimiento sucede sobre todo entre los profesionales de “cuello blanco” que trabajan en oficinas, en áreas “eminentemente creativas, pero restringidas a trabajos rutinarios”, como la arquitectura, abogacía, periodismo y el mundo del arte, entre otras.

 

Según el sitio boreout.com una encuesta realizada en Estado Unidos detectó que los empleados aburridos constituyen un problema grave para las empresas, en porciones similares a los estresados.
En este sitio además se explica que las personas que padecen este mal son muy creativas a la hora de utilizar estrategias para no ser detectadas, por ejemplo alargan una tarea y aunque la terminan antes de tiempo la entregan al final del día, con tal de que no se le asigne otra.

 

El “boreout” es todo lo contrario al “burnout”, este último mal obedece a un desequilibrio entre las expectativas personales y la realidad laboral. Los cambios conductuales y laborales como el absentismo, las adicciones (tabaco, alcohol, drogas), menor capacidad en el trabajo, acciones hostiles, conflictos interpersonales, mayor propensión a la negligencia, también son algunas señales de quien la padece, dio a conocer la psicóloga Shirley Garita.

 

Este último síndrome está asociado a jornadas laborales de más de ocho horas, así como a trabajos mal remunerados.


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