Fedeto propone alternativas para erradicar el absentismo fraudulento

Dicen que el 25 por ciento de los trabajadores de baja se reincorporan en cuanto se les pide pasar una inspección médica y consideran desproporcionado el reparto de los costes

 

 

latribunadetoledo.es
El absentismo laboral representa para la empresa un coste sumamente elevado que conlleva la retribución del trabajador, la cotización a la Seguridad Social y los costes de sustitución. Por lo tanto, el absentismo «es uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las empresas, especialmente, en momentos de crisis», según indica Fedeto.

 

Según datos del Ministerio de Trabajo, de todas las causas de absentismo, la baja por enfermedad común o accidente no laboral representó en 2010 un coste que superó los 8.000 millones de euros. Y ese coste se reparte desigual, puesto que mientras la empresa cotiza todos los meses un 23,60% sobre la base de cotización del trabajador (que tiene en cuenta la retribución mensual y la parte proporcional de las pagas extraordinarias); el trabajador cotiza sobre esa misma base un 4,7%.

 

Hay estimaciones que arrojan otros datos igualmente preocupantes, como lo que se ha deja de producir durantes esos procesos de baja. En 2010 esas estimaciones apuntan a que la cifra supera los 60.000 millones de euros. Durante el pasado año en nuestro país más de 4,8 millones de bajas por contingencias comunes (las enfermedades o accidentes que no tienen su origen en el trabajo). «Y lo preocupante es que del 100% de las bajas, un 25% se convierte en alta tan pronto como son citados por la inspección médica».

 

Con el 75% restante sucede lo siguiente: el 80% continúan en baja y el 20% son dados de alta por la propia inspección médica. «En definitiva, un porcentaje muy elevado de bajas que no se corresponden con la realidad o se alargan en el tiempo más de lo estrictamente necesario».

 

Para erradicar el absentismo laboral injustificado que provoca un lastre a las empresas, Fedeto propone una serie de medidas que comienzan por que las Mutuas puedan dar el alta médica en los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes, como ya hacen en los accidentes de trabajo o en las bajas por riesgos durante el embarazo o la lactancia.

 

Que se incrementen los efectivos de la inspección médica (al menos en la misma proporción en que se han incrementado los efectivos de la Inspección de Trabajo), pues es algo contrastado que la actuación de la Inspección hace que mucho procesos de baja finalicen 48 horas después de un requerimiento. Con ello la Administración se ahorraría mucho dinero en el pago de prestaciones indebidas.

 

Que se formulen protocolos médicos para diferentes supuestos de baja, de modo que se establezcan plazos normalizados de curación (duración), cuando sea posible. Los indicadores del año 2010 demuestran que la duración media de los procesos de incapacidad temporal que controlan las Mutuas fue de 31 días, y los controlados por la Seguridad Social 41 días.

 

Que las Mutuas de accidentes puedan realizar un efectivo control médico de las bajas desde el primer día. En este sentido, conviene recordar que la Seguridad Social no corre con los gastos de los procesos que duran menos de 15 días (es pago directo del empresario), por lo que no controla ni verifica estas bajas ni permite que las empresas lo hagan. En definitiva, podemos afirmar que la gestión de estos procesos de baja, es ineficiente y, además, traslada el problema directamente a la empresa.

 

Que se aprovechen los recursos sanitarios disponibles de las Mutuas para reducir la duración de los procesos de incapacidad temporal y para reducir las listas de espera de la Seguridad Social.


Comentarios

Deja tu comentario:



Normas de participación