Iveco pretende dar una lección a la plantilla y mezcla a justos con pecadores

Á. BLANCO | VALLADOLID

Un grupo de expulsados acampará mañana a las puertas de la factoría para pedir la readmisión

David Balboa Trabajador despedido acusado de absentismo.

 

Tras catorce años en nómina de Iveco, David Balboa, de 37 años, casado con una también empleada del fabricante de vehículos industriales y con una hija, ha sido despedido bajo la acusación de absentismo laboral. «Me encontraba de baja médica en el momento en que la empresa ha querido dar una lección a la plantilla y me ha tocado», argumenta a la vez que explica: «Es cierto que algunos casos eran claros, pero el mío, no». La pasada semana, Iveco despidió a once trabajadores de Valladolid, para lo que alegó su elevado índice de absentismo. Cuatro de ellos reclamarán su reincorporación mediante una acampada a las puertas de la factoría que comenzará mañana.

 

David Balboa presentó 16 partes de incapacidad laboral temporal desde 2004 hasta la actualidad (la totalidad de los que ha presentado durante su carrera laboral) y faltó al trabajo 325 jornadas, «nada que ver con los 35 partes y más de 500 días que, según aseguró la empresa, era la media de los despedidos», explica. «Sufrí una escoliosis como consecuencia del trabajo que desempeño, a lo que después se unió la enfermedad terminal que padeció mi padre -ya fallecido-, que me produjo secuelas psicológicas que me obligaron a ponerme bajo tratamiento médico», argumenta.

 

«No tengo nada que esconder -continúa- y la prueba de que no se trata de un despido objetivo y justificado es que la empresa lo ha llevado a cabo como improcedente». Según señala Balboa, mientras siete de los once despedidos han cogido la indemnización y firmado el despido, los otros cuatro, entre los que se encuentra, están dispuestos a dar la batalla. «De momento acamparemos con el apoyo de CGT, de los trabajadores que quieran adherirse y de gente del 15-M, pero estoy dispuesto a hacer una huelga de hambre porque, en mi caso, lo único que haría justicia sería la readmisión», asegura.

 

Sin huelga

 

En su opinión, Iveco ha maniobrado de forma perversa para poner a la plantilla en contra de los despedidos, cuando no todos eran iguales e, incluso, «hay casos más flagrantes que, sin embargo, se han librado por los trapicheos de los sindicatos mayoritarios con la dirección». «Han mezclado a justos con pecadores, todos en el mismo saco, y no nos han dejado defendernos», añade. En un principio, la empresa expedientó a quince personas, pero finalmente consumó el despido de once. Balboa se muestra desencantado con la actuación del comité de empresa, que «anunciaron que iban a convocar una huelga por los despidos, pero finalmente no han presentado la petición»

 

Admite que la planta vallisoletana cuenta con un elevado índice de absentismo, que es del 8% a diario, según algunas fuentes. No obstante, recuerda que «se trata de un trabajo que requiere mucho esfuerzo, que repercute en la salud de los trabajadores y que cada vez es más exigente, con la introducción de nuevos métodos de medición de tiempos». «La medalla de plata del WCM tiene un precio en la salud de los trabajadores», afirma.


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