La conciliación de la vida personal y laboral es rentable

La productividad en España es un 26,8% inferior a la de la UE pese a trabajar más

Un empleado motivado mejora la competitividad y reduce el absentismo

El compromiso de los trabajadores de empresas poco conciliadoras es nulo   

 

La crisis económica ha obligado a modificar sustancialmente las condiciones laborales en la mayor parte de los países europeos. También en España, acuciada por un paro galopante y unas empresas cuyas cuentas de resultados hacen agua por todos los lados. Hay que cambiar el modelo, insisten los expertos. Y en esa línea trabaja el Gobierno, intentando conjugar todos los puntos que ayuden a conducir a España por un camino de crecimiento. Sin embargo, poco o nada se habla de medidas de conciliación de la vida personal y laboral de los trabajadores en estos momentos al considerarlo baladí ante las necesidades actuales. Pero, como apuntan los expertos consultados por este periódico, la conciliación implica un aumento de la productividad, algo más que necesario en una España que tiene el título de "país menos productivo" de la UE (un 26,8% inferior, según Eurostat, 2009). Y aumentar la productividad lleva parejo un aumento también económico.

 

La nueva reforma laboral limita la conciliación a la incentivación de los contratos parciales o el teletrabajo (se regulará en un futuro decreto), tal como señaló la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, en un foro de familias numerosas. Pero el problema de ese tipo de contratos es que tienen un perfil muy femenino (véase el gráfico). Así lo indica Ana Bujaldón, presidenta de Mujeres Directivas (Fedepe), quien justifica su preocupación porque "con un trabajo a media jornada la mujer no parte en igualdad de condiciones para promocionar o ascender dentro de la estructura empresarial, lo que en conjunto significa perpetuar que los cargos directivos, de decisión, responsabilidad, y también los mejor remunerados, continúen, mayoritariamente, en manos de hombres".

 

Bujaldón considera crucial modificar de una vez por todas los horarios. "La reforma laboral deja de lado uno de los cambios fundamentales que España debería realizar como transición del modelo laboral y empresarial: el cambio de horarios. Homologar con Europa o Norteamérica las jornadas intensivas, reduciendo el horario de comida y fijando un tope racional en la hora de salida (primera hora de la tarde) permitiría aplicar la verdadera corresponsabilidad, ya que este horario sería para todos, repartiendo, sin duda, las obligaciones y atenciones necesarias". Además, "se puede ser más productivo entrando antes a trabajar, llegando desayunado...".

 

Esto repercutiría en el bienestar del trabajador, y esto, a su vez, en una mejora de la competitividad, de la calidad de los procesos, del clima laboral, del aumento en el grado de cumplimiento de los objetivos de la empresa, en la reducción del absentismo..., explica Nuria Chinchilla, doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Navarra, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia (ICWF) y experta en temas de conciliación. Chinchilla lleva años insistiendo en la necesidad de llevar a cabo políticas de conciliación como un instrumento de rentabilidad para la empresa. Un reciente estudio realizado por ICWF y Edenred revela que "los entornos laborales que favorecen la conciliación multiplican por cuatro el compromiso de los empleados" y que "los entornos laborales contaminantes (sin medidas de conciliación) multiplican por once la intención de los empleados de dejar la empresa". De hecho, el 80% de las personas entre los 29 y 47 años manifiesta su intención de dejar la empresa en entornos laborales que dificultan sistemáticamente la conciliación. Sobre esta generación recae la responsabilidad de los hijos y de las personas mayores dependientes.

 

Maria Àngels Valls, profesora del departamento de Dirección de Personas y Organización de Esade y miembro del Instituto de Estudios Laborales (IEL), advierte de las desventajas de partida de las mujeres –"se les sigue atribuyendo roles sociales como el de cuidadora"–. "Ahora el mercado de trabajo tiene en cuenta la capacidad de ser más o menos flexible, y eso lo están pagando las mujeres y lo seguirán pagando".

 

Valls señala que con los cambios en la normativa laboral los empresarios disponen de nuevas herramientas (potestad para cambiar de jornada, de horario, responsabilidades). "La responsabilidad de un buen uso de estas herramientas está en manos de las empresas. El problema es que la crisis va para largo y no sé si las empresas están o tienen la posibilidad de gestionar el mañana. La mayoría tiene suficiente con tratar de conservar los puestos de trabajo".

 

Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe), insiste en que "no por trabajar más horas este país es más productivo", e insta a "cambiar con urgencia la cultura del presentismo por una cultura de la eficiencia". Para salir de la crisis, "se ha de buscar la excelencia, trabajar por incentivos".

 

En la racionalización de horarios, Buqueras reconoce "que no se ha avanzado en la línea y con la fuerza que se debería". Aunque, como señala la empresaria Ana Bujaldón, sí se notan algunos avances, en los últimos años en cuestiones como las reuniones y las llamadas telefónicas. "Ahora, después de las seis de la tarde, recibes muchas menos llamadas y, a partir de las siete, cuando alguien te llama, la mayoría se disculpa por la hora".

 

Buqueras, que antes de las elecciones se reunió con todos los grupos políticos para que se comprometieran con la conciliación, pide "menos palabras y más hechos". Es hora de actuar, señala, mientras reitera que se generalice la salida del trabajo no más allá de las seis de la tarde, acabar con las comidas interminables y las reuniones improductivas, "que empiezan impuntualmente y no se sabe cuándo se acaban".

 

Almudena Fontecha, secretaria para la igualdad de UGT, es muy pesimista con la situación actual. Considera que hay una "obsesión" por entender el trabajo a tiempo parcial como una fórmula para conciliar. "En España, la mayoría de estos contratos son para las mujeres, y los mantienen no por deseo propio, sino porque no consiguen trabajar a tiempo completo".

 

En su opinión, la posibilidad de cambiar las condiciones de trabajo causará problemas para conciliar. Además, "en un momento de escasez de puestos de trabajo sólo habrá oportunidad para los que tengan capacidad de resistir", concluye.

    


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