Las enfermedades profesionales se llegan a triplicar al mejorar su control diagnóstico

Las bajas por patologías comunes como la gripe o la depresión se reducen, en cambio,  un 20% y los sindicatos prevén que caigan más por temor al despido.

 

Las enfermedades profesionales que causan impedimento para el trabajo y generan bajas en las empresas siguen una trayectoria ascendente en la provincia y en la Comunitat. La autoridad laboral y sanitaria de la Generalitat lo atribuye directamente no a la existencia de más  agentes químicos, biológicos o físicos que los producen, sino a un mayor control diagnóstico sobre el origen de estas patologías profesionales. Contrariamente, las bajas laborales por enfermedades comunes como la gripe, un esguince típico de fin de semana o una depresión, se desploman más del 20% desde que comenzó la crisis.

 

El principal motivo hay que buscarlo en el temor de los trabajadores a perder su puesto laboral, según explican desde la Conselleria de Empleo y los sindicatos.El último informe contra la siniestralidad laboral en la Comunidad Valenciana y objetivos para los tres próximos años, que la pasada semana trasladó la Conselleria de Empleo al Ministerio de Trabajo, revela un dato cuanto menos preocupante. Las enfermedades profesionales han pasado de 500 casos en el año 2000, cuando se iniciaron estos planes de actuación preferente, a 1.363 casos en el 2010, el último registro oficial sobre las patologías laborales. Eso supone que se pasa de 48 casos de enfermedad profesional por cada cien mil trabajadores expuestos a 98 casos por cada cien mil trabajadores.

 

Y eso que la población ocupada ha caído durante la última década como consecuencia del arranque de la crisis, en el año 2008.A juzgar por las autoridades laboral y sanitaria de la Comunitat, este importante incremento no es directamente proporcional al aumento de agente causantes (físicos, químicos o biológicos). Antes bien,  «este aumento de enfermedades profesionales no nos debe alarmar, dado que tanto el número de casos registrados como los índices de incidencias son bajos y, en consecuencia, existen enfermedades derivadas del trabajo que son atendidas en el sistema público de la Seguridad Social y no son declaradas como profesionales», explica la dirección general de Trabajo y el Invassat (Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo).El departamento que hasta hace un par de meses dirigía Román Ceballos (uno de los políticos del segundo escalón sacrificados por el presidente Alberto Fabra) sentencia que «el incremento en el registro de enfermedades profesionales nos indica que estamos diagnosticando mejor el origen de estas patologías profesionales y que estamos en el buen camino».

 

Las mujeres ya sufren más enfermedades profesionales, con baja en centro de trabajo, que los hombres. Entre enero y febrero de este año, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, se han producido 39 bajas de hombres y 50 de mujeres por estas dolencias laborales. En un caso y en otro, es la industria manufacturera la que concentra la mayoría de partes de baja. El diagnóstico apunta casi siempre a enfermedades provocadas por posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo (celulitis subcutánea, fatiga e inflación de las vainas tendinosas y de tejidos peritendinosos y parálisis de los nervios debido a la presión).

 

Industria manufacturera

 

Tras la industria manufacturera, especialmente asentada en Alicante a través del calzado, la marroquinería, el juguete o el textil y textil-hogar, los sectores con más bajas por enfermedades profesionales son la hostelería y hotelería, el comercio al por mayor y menor y las actividades administrativas y servicios auxiliares, por este orden.La foto fija de las bajas por enfermedad en el mundo laboral tiene, sin embargo, otra cara: el temor a los despidos ha reducido en los últimos tres años hasta un 22% las bajas laborales por enfermedad común, aquella que es tratada en el sistema público de la Seguridad Social y no es derivada de forma obligada a las mutuas de trabajo y enfermedades profesionales.En el año 2008 se registraba una media de 25,9 bajas al mes por cada mil trabajadores en activo. Se ha pasado a 20,2 bajas de media tres años después.

 

Es decir, en cifras absolutas se pasa de 13.937 bajas al mes a 9.373 bajas por enfermedad común al mes, lo que supone una caída real del 32%, si bien hay que tener en cuenta también aquí (al igual que en los accidentes de trabajo) que se reducen tanto porque sin duda también cae años tras año la población ocupada y la población activa.Esta clara disminución del absentismo laboral está provocando en los últimos meses en la provincia, en todos los sectores de actividad, un fenómeno que la secretaria intercomarcal de CC OO en l'Alacantí-Les Marines denomina como presentismo y que vaticinar que irá a más, especialmente a partir de la aprobación de la última reforma laboral. El polémico texto legal, que generó la última huelga general del 29-M, establece un despido objetivo con apenas nueve faltas en dos meses, lo que acarrea una indemnización de apenas 20 días por año trabajado, frente a los 45 prorrateados o los 33 que están en vigor en la nueva ley por despido improcedente. «El presentismo va a ir a más», sentencia la dirigente sindical Navarro.


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