Paraísos en medio de la tormenta laboral

Horarios europeos, zonas de relax y gimnasio para los trabajadores... Grandes empresas de la provincia demuestran que la crisis no está reñida con unas buenas condiciones laborales.

 

Parece que la crisis está dejando poco espacio para una vida laboral plena, cubriendo el cielo con nubarrones en forma de minicontratos, despidos más baratos o reducciones salariales. Sin embargo, algunas de las grandes empresas de la provincia, con cientos de trabajadores en nómina, están dando la vuelta al panorama y apostando por eso de que "trabajador contento, igual a cliente satisfecho". La fórmula, aseguran los responsables de estas mercantiles, funciona. Tratar bien a la plantilla también da beneficios a las cuentas empresariales, incluso en épocas de crisis.

 

Para Moisés Bernabé, responsable de Recursos Humanos de la empresa de calzado Pikolinos, es en estos momentos de recesión económica "cuando hay que tratar de buscar la actitud positiva e intentar hacer que el empleado esté contento". Y es que, "cada trabajador tiene cerca el caso de un familiar o amigo que está en paro, por lo que no es el momento de sembrar incertidumbre, sino de dar más confianza".

 

La satisfacción, para la mayor parte de los trabajadores, comienza por el horario laboral y la aspiración de acercarnos lo más posible a nuestros vecinos alemanes y de otros países europeos. Según la última encuesta de Instituto Nacional de Estadística, los trabajadores alicantinos pasan 1.667 horas al año en su puesto de trabajo. Pero aquí, como en todo, más vale calidad que cantidad, por lo que la estructura de este tiempo es quizás el mejor termómetro para medir la satisfacción de los empleados. "Antes teníamos un horario estándar en el que los trabajadores estaban hasta las ocho de la tarde, pero hace unos años que comenzamos a flexibilizar las entradas y salidas, y se acortó hasta las seis de la tarde", señala José Manuel García, responsable de Recursos Humanos del Grupo Soledad, empresa dedicada a la industria del neumático.
Un cambio "que ha incrementado la productividad y ha reducido el absentismo de nuestros trabajadores, ya que ahora no tienen problemas, por ejemplo, para dejar o recoger a sus hijos del colegio o ir al médico". En esta empresa, ubicada en el Parque Industrial de Torrellano y con una plantilla de 950 trabajadores, "tenemos muy claro que un buen horario laboral es más efectivo que una subida salarial". Además, "está comprobado que, a partir de unas horas determinadas de trabajo, la productividad baja". Por lo tanto, el ansiado horario europeo no parece un imposible en los tiempos que corren. "Nosotros lo implantamos hace ya un tiempo", explica Moisés Bernabé, de Pikolinos. En esta empresa "trabajamos de 8 a 18 horas y los viernes de 8 a 14 horas. Ha dado un buen resultado y no tenemos ninguna intención de cambiarlo con la crisis económica".
Tener donde elegir es la opción que ofrecen otras empresas en las que ajustarse a los horarios europeos es un poco más complicado. Fuentes de la cadena de supermercados Mercadona explican que los trabajadores que optan por una reducción de jornada pueden escoger entre 80 combinaciones diferentes de horarios. Una apuesta que la empresa ha medido en resultados concretos. "El porcentaje de mujeres que anualmente deciden ser madres dobla al de la media de empresas a nivel nacional".

 

Y es que la conciliación de la vida familiar y laboral sigue siendo una de las grande asignaturas pendientes de nuestro mercado. Aunque, poco a poco, las grandes empresas implantadas en la provincia van despejando obstáculos en este difícil camino hacia el equilibrio entre la familia y el trabajo. "Nuestra apuesta es la de reducir jornada laboral a las embarazadas y a las madres con hijos pequeños sin reducir salario", señala José Manuel García, del Grupo Soledad. Desde que la mujer se queda embarazada hasta que el niño tiene 9 meses "trabajan sólo por la mañana". De nuevo, los resultados están sobre la mesa. "Se han reducido las excedencias y para la empresa es menos costoso tener a una trabajadora cinco horas, y cuya tarea va a sacar igual de bien, que formar a una persona nueva". En Mercadona, en concreto en su bloque logístico de San Isidro, han optado por abrir una guardería gratuita para los hijos de 0 a 3 años de los trabajadores. Para esta gran cadena de supermercados, el sueldo también es un aliciente para que el empleado esté motivado, "por lo que seguimos una política retributiva de igual responsabilidad, igual sueldo".
Pero el bienestar en el trabajo, para muchas empresas, comienza por crear un buen ambiente en la oficina y entre los compañeros. "Tenemos una zona de relax para que los trabajadores duerman la siesta después de comer", explica Moisés Bernabé, para quien esta medida es, de nuevo, una inversión en productividad. "El trabajador que descansa a mediodía, rinde más por la tarde".

 

Pikolinos también cuenta con un gimnasio para sus empleados, "lo que contribuye a mejorar el clima laboral" y periódicamente "se hacen salidas, por ejemplo, a la montaña". A la vuelta, "se percibe un mejor ambiente laboral, que en definitiva es lo que engrasa la máquina para que la empresa funcione".
Quienes se dedican a los recursos humanos en estas empresas coinciden en que al principio cuesta convencer a los jefes de que adopten este tipo de medidas, pero en cuanto ven los resultados las acogen de buen grado.

 

La formación como base para progresar

La formación es otra de las piezas clave de los departamentos de recursos humanos de las grandes empresas. En la constructora Ecisa, por ejemplo, el aprendizaje del inglés se ha convertido en una tarea más para sus trabajadores, en consonancia "con nuestros planes de expansión y desarrollo internacional", según señalan desde la empresa. En estos momentos, los proyectos internacionales del grupo están concentrados en Oriente Medio (Golfo Arábigo) y norte de África. De esta forma, más de 50 personas "asisten a clases de idiomas (inglés y francés) en un programa intensivo cuyo objetivo es adquirir un nivel mínimo de B2 (según el sistema de valoración del nivel de idiomas del marco común europeo)". Este programa "está contribuyendo de manera muy efectiva a la incorporación de nuestros profesionales a los proyectos internacionales, permitiendo así su adaptación, superada una de las barreras más importantes para la internacionalización del grupo.


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