Qué duele en las empresas

Estrés, ansiedad, síndrome del quemado o adicción al trabajo son algunas de las enfermedades más extendidas en el entorno laboral. Los efectos de estas dolencias disminuyen la productividad y la competitividad de las compañías, a la vez que minan el trabajo en equipo, aumentan el absentismo y frenan la creatividad. Conocerlas y saber cómo actuar ante ellas es la mejor herramienta para frenar su expansión.

 

Suena el despertador y... ¡horror!: tiene que levantarse y acudir un día más a su puesto de trabajo. Una fuerte desazón recorre su cuerpo y antes de llegar ya está pensando en cuánto tiempo falta para que suene la sirena de salida. Si experimenta estos sentimientos puede que sufra una de las cada vez más numerosas enfermedades del trabajo. Las hay de todo tipo: estrés, burn out, presentismo, adicción al trabajo... Todas ellas tienen un factor común: son dolencias psicológicas surgidas de las relaciones interpersonales en el día a día en la oficina. El problema es que crecen rápidamente y, en muchos casos, son altamente contagiosas. Pero sus consecuencias no se quedan sólo en el plano personal, también alcanzan a la productividad y al nivel de competitividad de la compañía.

 

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los problemas mentales suponen unas pérdidas de productividad en la Unión Europea de entre el 3% y el 4% del Producto Interior Bruto (PIB). Y es que uno de cada cinco trabajadores padece alguna enfermedad mental, señala un informe de la OCDE.

 

Sin embargo, la cuestión más importante es por qué surgen estas dolencias. Para José Manuel Casado, presidente de 2C, "se debe en gran medida a que las personas están cosificadas en la empresa. El trato directo y personal se pierde, cada uno va a lo suyo y se piensa más en los resultados que en las personas que los hacen posibles". Para este experto en consultoría las patologías de índole psicológica tienen su origen en cuatro aspectos: el tipo de compañía, la personalidad de cada empleado, el contexto de trabajo y el jefe.

 

La figura del superior inmediato tiene su parte de responsabilidad en la aparición de estas dolencias. Pero sin olvidar el papel que juegan los momentos difíciles, que pueden ser negativos, como despidos, traslados o degradaciones, o positivos, como ascensos o jubilaciones. Estas situaciones, además, se pueden ver agravadas por el entorno económico y social actual, que se convierte en el detonante de muchos de estos trastornos mentales. Para David Comí, socio director de Incrementis, "el miedo a perder el puesto de trabajo lleva a un exceso de preocupación. Los problemas están para ocuparse de ellos, no para preocuparse, y si los abordamos directamente encontraremos más fácilmente soluciones o alternativas reales. Mientras que si nos quedamos pensando en ellos, sólo aumentamos nuestro malestar y parálisis para tomar decisiones".

 

Las relaciones del día a día en la oficina generan diversas enfermedades.

 

A esto se une el hecho de que cerca del 80% de los afectados no recibe tratamiento. Por tanto, conocer las causas y la cura de estas dolencias tan comunes en la oficina ayudará a evitar males mayores:

 

Adicción al trabajo

 

Se trata de una de las patologías más características del entorno laboral. Son los llamados workholics o adictos al trabajo. Una enfermedad que se caracteriza por querer trabajar constantemente. Casado asegura que "las personas que padecen este síndrome instrumentalizan el trabajo para evitar afrontar otros problemas personales más graves”. En la mayoría de los casos, este afán por trabajar es algo impuesto por el propio individuo. Son personas muy perfeccionistas, obsesivas, exigentes en exceso y muy inseguras.

Viven por y para el trabajo y, fuera de ese entorno, se sienten perdidos y muy solos. Ante estos comportamientos el jefe debe charlar con el empleado, tratar de averiguar qué le inquieta y establecer un plan de trabajo y unos horarios estrictos que le permitan realizar otras tareas fuera de la oficina.

 

Mobbing

 

No se trata de un insulto puntual ni de que en algún momento se sienta ninguneado por su jefe o por sus compañeros. El mobbing es un continuado y deliberado maltrato verbal o modal que recibe un trabajador de otro con el objeto de excluirlo o destruirlo psicológicamente. Más de dos millones y medio de personas sufren acoso psicológico en su puesto de trabajo. Y desde 2010 es un delito que se contempla en el Código Penal.

 

Para evitar este tipo de conflictos, las organizaciones han incorporado códigos de conducta y políticas de control y actuación muy específicas; el problema es que muchos profesionales desconocen qué es mobbing y denuncian por actuaciones que no se consideran acoso, perjudicando a aquellos que realmente lo sufren.

 

Ansiedad

 
Esta respuesta emocional es una de las enfermedades más comunes en los puestos de trabajo, según la OCDE. Fatiga, cansancio, déficit de memoria, atención y concentración, miedo, nerviosismo y pesimismo son algunos de los síntomas de esta dolencia. Los ritmos asfixiantes, empleados en tensión permanente provocada por la sobrevaloración de capacidades, la escasez de personal –agudizada por la coyuntura–, la falta de información y las pérdidas de tiempo conducen a padecer ansiedad.

 

A su vez, una plantilla con esta dolencia supone un gran coste para la empresa, porque no se consiguen los resultados deseados, se crean malos hábitos de trabajo, surgen conflictos internos y hay absentismo. Un clima que a su vez agudiza y agrava los niveles de ansiedad. Este cuadro clínico se convierte en una rueda difícil de parar que se dirige hacia el estrés. La solución consiste en frenar el ritmo de trabajo. Sin el adecuado descanso no se puede seguir siendo productivo.

 

Los problemas mentales suponen pérdidas de productividad de hasta el 4% del PIB en la Unión Europea.

 

Depresión

 
Las altas dosis de ansiedad pueden derivar también en depresión; otra de las dolencias más comunes en las plantillas. El presidente de 2C Consulting cifra en 40 millones los profesionales que en Europa padecen esta enfermedad mental, y este problema supone entre el 70% y 80% de las consultas médicas. En concreto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la principal causa del absentismo.

 

Marta Romo, socia de Be Up, considera que esta patología es una de las más preocupantes y que debido a la situación económica "está apareciendo, cada vez más, en dueños de pequeñas y medianas empresas que ven cómo su proyecto no puede mantenerse y tienen que despedir o asumir grandes deudas".

 

Síndrome del quemado o burn out

 
Si en el entorno laboral coinciden un exceso de tareas, menos tiempo para realizarlas y un jefe autoritario, los empleados tienen altas posibilidades de sufrir el síndrome del quemado o burn out. "Esta dolencia es una de las más preocupantes porque puede llevar a la persona a un estado de hastío y nula participación", en opinión del socio director de Incrementis.

 

Ante la acumulación de quehaceres, el trabajador experimenta una sensación de agobio e incertidumbre que le bloquea y hace que rinda menos. El presidente de 2C expone que "el quemado adolece de desinterés, sentimiento de fracaso, de realización personal y agotamiento". Ante esta situación el enfermo incumplirá sus tareas, por lo que su jefe le presionará. "Esto, a su vez, aumenta el estrés y agrava la dolencia. En definitiva, el empleado deja de ser valorado por su superior, generando el burn out", apunta Alfonso Alonso, socio director de ADS. Para reducirlo, Comí aconseja tener una cultura basada en el cumplimiento de objetivos y resultados y contar con los medios y recursos precisos.

 

El jefe, las dificultades laborales y la crisis pueden ser el detonante de la enfermedad.

 

Despido interior

 
Esta dolencia se caracteriza por ser un proceso paulatino que lleva a renunciar poco a poco a las ilusiones y motivaciones que hacen disfrutar del trabajo, tras no haber conseguido los resultados esperados. Es la resignación laboral: No llama la atención de nadie, ni siquiera de la persona que lo experimenta.

 

Lotfi El-Ghandouri, fundador de Creative Society, alerta de que este concepto, poco conocido en España, afecta a miles de personas de todas las categorías profesionales.

 

Presentismo

 
Este término hace referencia al estado emocional de los profesionales que están físicamente pero no emocionalmente en la oficina. Parece que trabajan, pero no rinden. Son personas que sí realizan su tarea, pero no dan lo mejor de ellos mismos, no liberan todo su potencial. Es una desconexión voluntaria y por mucho que las organizaciones traten de evitarlo, sucederá, porque el trabajador, de forma consciente, pasa los días haciendo lo mínimo porque está enfadado o desilusionado con su empresa. Esta actitud se convierte en una forma de castigar a la compañía y a la dirección.

 

Aburrimiento o bore out

 
El 33% de los empleados confiesa que su trabajo le aburre. Este sentimiento padecido en el entorno laboral se llama bore out. Las llamadas personales en horario de trabajo, la actualización de redes sociales, la evasión de las tareas o fingir estar ocupados son algunos de sus síntomas.

 

Y aunque pueda parecer inofensivo a primera vista, algunas consecuencias del bore out son la muerte laboral, el efecto perjudicial que provoca en el equipo y la indiferencia y dejadez por el puesto de trabajo.


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