Alcance y factores del absentismo laboral

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El absentismo perjudica a las empresas, no sólo provocando costes directos, a través de las pérdidas de días laborales, del pago de determinados días de baja (la prestación del 4º al 15º día del proceso de baja por contingencias comunes, así como el pago de las cotizaciones de la Seguridad Social durante el período de baja), prestaciones complementarias de Incapacidad Temporal  en numerosos convenios colectivos, sino que las organizaciones asumen otros costes, los indirectos, entre otros, el retraso en el ritmo de trabajo como consecuencia de la reducción de la mano de obra, sobrecarga de trabajo sobre los recursos humanos disponibles, pérdidas de producción, calidad inferior, etc..

 

Los costes indirectos, ascienden, de media, según la estimación empresarial, a 1’8 veces los costes directos.

 

Con el paso de los años el “problema” del absentismo sigue estando donde estaba o incluso ha aumentado en intensidad. Está claro que no se puede solucionar sólo con mayores medidas reguladoras, intervención punitiva o incrementando las medidas disciplinarias. Es necesario un nuevo enfoque empresarial que pasa por aceptar la existencia del fenómeno y por gestionarlo para colocarlo en sus límites aceptables, lo que supone en primer lugar conocer sus causas o factores.

 

Para comprender el absentismo, debemos tener en cuenta sus distintas causas.

 

  • Las características de la persona y sus actitudes

 

Las circunstancias de índole personal y familiar pueden hacer crecer el absentismo de corta duración, el que no está relacionado con accidentes o enfermedades.

 

  • Los factores relacionados con el puesto de trabajo

 

La experiencia demuestra que la organización del trabajo, responsabilidad última del empresario, afecta a los niveles de absentismo. Entre los factores causales se encuentran las condiciones físicas del trabajo, las políticas de la empresa, las normas y procedimientos y su grado de flexibilidad, el estrés asociado a la tarea, la existencia de conflictos no resueltos y, por encima de todo, las actitudes del empresario frente a sus trabajadores, especialmente el comportamiento de los directivos de línea y de los supervisores.

 

El mensaje evidente es que el diseño del trabajo, sus factores ergonómicos, pero también la flexibilidad, la autonomía, el nivel de objetivos marcados y un largo etcétera van a afectar al comportamiento laboral de los empleados.

 

  • Los factores externos

 

En general, cuando la economía crece el absentismo aumenta y viceversa. 

El cambio de enfoque por parte de la empresa ha de suponer pasar de la culpabilización de las personas a la gestión del absentismo.

La sociedad del conocimiento, a la que inevitablemente nos dirigimos, supone gestionar organizaciones complejas con problemas complejos. Las soluciones tienen también que ser complejas pero sobre todo multinivel, comenzando por las empresas y sus planes estratégicos, siguiendo por las jerarquías y por el rol que los directivos a diversos niveles han de jugar en la prevención del absentismo y siguiendo por los propios empleados y sus estilos laborales y de vida.