La astenia primaveral

La astenia primaveral

La primavera es una de las estaciones más esperadas del año, pues se deja el frío invierno atrás, el tiempo acompaña y se incrementan las horas de sol. Es una época que, generalmente, se recibe con entusiasmo. Sin embargo, para algunas personas es difícil adaptarse a los cambios que supone, generando una sensación de fatiga y debilidad que les afecta física y psicológicamente. Hablamos de la astenia primaveral, un estado cuya incidencia tiende a incrementarse con el paso de los años.

 

Aunque puede ser fácilmente confundida con la depresión, la astenia estacional tiene sus propias señales que ayudan a identificarla y prevenirla. Los síntomas más característicos suelen ser:

 

• Agotamiento y malestar general

• Dolores de cabeza

• Dolores musculares

• Presión arterial baja

• Dificultad para dormir

• Problemas de concentración

• Nerviosismo

• Irritabilidad y ansiedad

• Apatía y falta de motivación

• Disminución del apetito y la libido

• Tristeza injustificada

 

Hay una serie de factores que inciden de manera destacada en la aparición de la astenia primaveral: el cambio de las condiciones climatológicas, el aumento de las horas de luz solar, el cambio horario (de invierno a verano con el adelanto de una hora de luz solar) o algunos cambios en la rutina diaria como las horas de sueño y de comidas, son algunos de ellos.

 

Para adaptarse a estos cambios, se producen en el cuerpo humano una serie de alteraciones relacionadas con la secreción de determinadas hormonas, que afectan al ritmo circadiano (mecanismo de sueño y vigilia) e introducen cambios en los ritmos biológicos de nuestro organismo.

 

Este estado suele afectar más a las mujeres que a los hombres, sobre todo en edades comprendidas entre los 20 y 40 años, y se considera que podría haber un componente endógeno, una predisposición de la persona a sufrirlo.

 

Sus diferentes síntomas, que pueden afectar de manera destacada a la productividad laboral de los trabajadores, suelen durar entre 10 y 20 días, el tiempo que tarda el cuerpo en adaptarse a los cambios de la nueva temporada.

 

Sin embargo, aunque no existe un tratamiento específico, pueden aplicarse determinadas medidas para minimizar sus efectos, acelerar el proceso de adaptación o incluso prevenirla, que pueden ser impulsadas desde la propia empresa:

• Adecuar el lugar de trabajo a las nuevas condiciones luminosas y climatológicas

• Marcar horarios fijos de descanso y alimentación, para que el cuerpo encuentre su equilibrio

• Ingerir alimentos saludables y equilibrados ricos en vitamina C y E, magnesio, hierro y calcio

• Mantenerse bien hidratado y reemplazar el café por té verde o el ginseng, con el fin de estimular la vitalidad

• Descansar entre 7 y 8 horas al día

• Realizar ejercicio moderado, al menos 30 minutos al día

• Llevar a cabo actividades que aporten felicidad personal

• Ir andando al lugar de trabajo, siempre que ello sea posible

 

Si el estado de ánimo mejora, también lo hace nuestra salud. Por ello, ante la astenia primaveral, es importante aplicar todas aquellas medidas a nuestro alcance que nos ayuden a sentirnos mejor.

 

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