El crédito se abre a pymes con proyectos y exportadoras

Cubierto el saneamiento del 'ladrillo' y con la apertura de los mercados, la banca se prepara para prestar de forma selectiva: la prioridad son empresas que salen fuera y ponen en marcha nuevas iniciativas.

 

La sequía casi absoluta del crédito toca a su fin. La banca se dispone a empezar a inyectar financiación a la economía, pero no de forma masiva ni general, sino en operaciones selectivas y dirigidas fundamentalmente hacia las pequeñas y medianas empresas (pymes) con proyectos nuevos en ciernes y, sobre todo, a las que planeen salir al exterior.

 

El Gobierno ha arrancado el compromiso de las entidades de nutrir un fondo con 10.000 millones de euros para prestar a las pymes dentro del pack de fórmulas ideado. El Ejecutivo pone el acento en las pymes porque son el verdadero motor de la economía y capaces de generar empleo cuando el país encamine la recuperación.

 

Pero la estrategia del sector trasciende a la llamada "oficial" al encontrarse las mismas entidades persuadidas de la oportunidad de negocio en financiar a pymes solventes ahora que todos los expertos confían en que la economía toque suelo pronto y retome la senda de crecimiento paulatino a final de año.

 

Planes de entidades

Algunas entidades han destapado parte de sus cartas. El Sabadell tiene 2.000 millones disponibles para prestar a empresas solo en el primer semestre. Banco Popular destinará hasta 3.500 millones e, incluso, va a reforzar su red especialiazada en dar servicios a empresas. Y Bankia da, incluso, un paso más: ha preconcedido 3.100 millones a compañías ya clientes, dentro de su estrategia de dirigir el 84% de la financiación a empresas, y en tres años prevé prestar 44.000 millones. Solo con los planes inmediatos de esas pocas entidades se movilizan 8.600 millones.

 

Los grandes no han detallado sus líneas, pero van adelantados en estrategia. El Santander, por ejemplo, hizo bandera ya en 2012 de una iniciativa similar con una línea 4.000 millones de la que se beneficiaron 8.000 pymes y 5.000 exportadores. La mayoría colaboran además en líneas ICO, que serán reforzadas, y mantienen acuerdos con organismos para proveer liquidez al mismo tipo de cliente. Bankinter, por ejemplo, rubricó recientemente un acuerdo con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para habilitar 400 millones y el Sabadell tiene otro con 200 millones.

 

La preferencia por el nicho de pymes y exportadoras se fundamenta en la realidad de la actividad. España era una economía muy cerrada hasta el año 2007 o 2008, con las empresas volcadas en el mercado doméstico, y menos del 20% se dedicaban seriamente al negocio internacional. Hoy, quizá un 60-70%, engorda su factura fuera, detalla un banquero.

 

La contracción del consumo doméstico y las expectativas de una recuperación lenta empujan a las empresas a cruzar las fronteras hacia mercados más prometedores. Se estima que el 35-40% hacen negocio en otros países de manera regular y hasta el 60% ocasionalmente. Tanto es así que se confía el inicio de la recuperación en el tirón exterior, que ya marcó record en 2012 (la exportación ascendió a 222.643,9 millones de euros, un 3,8% más).

 

El fenómeno ha sido creciente con el agravamiento económico pero el crédito de la banca estaba obstruido por la problemática de la misma industria financiera. Con el mercado interbancario cerrado desde la quiebra de Lehman Brothers en 2008 y la imposibilidad de emitir deuda a precios razonables, el grueso de los recursos levantados por las entidades ha tenido por destino amortizar las ingentes emisiones de deuda que vencían cada año.

 

La losa del ladrillo quedó atrás

Los nuevos requerimientos en capital y saneamiento han jugado también contra del crédito. La banca ha tenido que destinar más de 150.000 millones entre 2008 y 2012 a sanear las exposición inmobiliaria y recapitalizarse. Un tercer desincentivo es una morosidad desbocada y en cifras nunca vistas -el 10,40% en 2012- con cierres continuos de empresas y tasas de desempleo superiores al 25%.

 

El escenario cambia ahora. A las expectativas de recuperación económica se une el hecho de que la banca concluyó en 2012 el saneamiento inmobiliario y comienza a captar fondos en los mercados, que ya no necesita tanto para cubrir sus refinanciaciones a precios más razonables, tras relajarse la prima de riesgo. Hay confianza en volver a disponer de más recursos para prestar. Sin embargo, esta facilidad no implica que dejará de contraerse el crédito porque la tendencia de las empresas es a desendeudarse y las familias son reacias aún a pedir financiación.


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