Vía libre al despido de empleados caros para contratar a bajo coste

El Tribunal Superior de Valencia ha dado su visto bueno a la decisión del Hércules CF de aplicar un ERE para despedir a jugadores y sustituirlos por otros más baratos ante la difícil situación económica del club.

 

Los clubes de fútbol, como cualquier otra empresa española, no son ajenos a la crisis económica y sus conflictos laborales también sientan precedentes en el mundo corporativo. El último ha sido la decisión del Tribunal Superior de Valencia de aceptar el despido de varios futbolistas para contratar a otros que hagan el mismo trabajo, pero por menos dinero.

 

En los últimos cuatro años, una gran parte de los equipos profesionales se han declarado en concurso de acreedores y han buscado fórmulas para evitar la quiebra. Con este escenario de fondo, el Hércules presentó un expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a 20 miembros de su plantilla, entre los que se incluían varios futbolistas, a los que luego sustituyó por otros jugadores más baratos.

 

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso EXPANSIÓN, los jugadores que fueron despedidos cobraban, de media, un sueldo bruto diario superior a los 1.100 euros, mientras que las nuevas contrataciones aceptaron un salario diario medio que rondaba los 600 euros, es decir, un 45% menos.

 

Hasta este momento, la legislación laboral establecía que "en los despidos objetivos no se podía amortizar estos puestos si son necesarios para continuar con la actividad de la empresa", explica Javier Hervás, socio del área de Derecho del Deporte de KPMG. El ERE estaba pensado como una herramienta para ajustar la plantilla si cambiaba el volumen de trabajo, es decir, si se necesitaban menos personas porque había descendido la actividad. Dentro de un expediente de regulación de empleo, era improcedente despedir a alguien para contratar a otra persona en su mismo puesto de trabajo.

 

Ahora, la sentencia a favor de la decisión del Hércules "parece que abre una vía para que dentro de un ERE, cuando se hayan agotado otras vías, se sustituya a los empleados por otros más baratos o que tengan un perfil diferente", asegura Hervás. Sin embargo, hace hincapié en que hay muchas dudas sobre su aplicación real en empresas fuera del ámbito deportivo, y sólo se podría utilizar esta fórmula como último recurso.

 

Aunque las sociedades anónimas deportivas responden a unas características diferentes que el resto de formas jurídicas mercantiles, se rigen por la misma normativa laboral y concursal, por lo que la decisión judicial sienta un precedente también aplicable al mundo corporativo, aunque serán los jueces quienes finalmente decidan cómo aplicar la normativa.

 

El experto de KPMG apunta que el espíritu de la reforma laboral es "agotar primero otras vías antes de extinguir contratos" como, por ejemplo, negociar con la plantilla rebajas salariales, jornadas con horarios flexibles o reajustes productivos. Si la empresa está en concurso de acreedores, las ventas siguen reduciéndose y ya no es posible hacer más recortes en la plantilla, o ésta no está dispuesta a aceptarlos, se podría recurrir a la sustitución de trabajadores por otros más baratos.

 

Javier Hervás explica que esto no quiere decir que legalmente se deba despedir a los empleados más caros, ya que probablemente también serán los que más aporten a la compañía. En el caso del Hércules, los afectados no eran los jugadores que más ganaban, sino los que estaban en la franja media.

 

"El objetivo es asegurar la viabilidad de la compañía, por lo que si el más caro del proceso productivo es esencial, no hay que despedirlo; la capacidad de organización siempre es del empresario", recalca el socio de KPMG, que alerta de que hay que tener cuidado con no entrar en criterios de discriminación y hacer la selección con valoraciones objetivas desde un punto de vista empresarial.

 

Un sector en dificultades

Fondos propios negativos, impagos reiterados, deudas astronómicas que suponen un desfase patrimonial. La situación económica de los clubes de fútbol españoles es muy delicada y más de 20 equipos de los que militan en primera y segunda división han tenido que presentar concurso de acreedores en los últimos años.

 

Unos, como el Málaga o la Real Sociedad lo han hecho de forma voluntaria; otros, como Las Palmas o el Sporting, han sido a instancias de algún acreedor, pero todos tienen en común que no pueden hacer frente a sus deudas. Gran parte de los clubes afectados superaron esta situación en 2012, al llegar a un acuerdo con sus acreedores, con quitas que incluso superaban el 60% de las cantidades que debían.

 

Sin embargo, esta situación es un espejismo que podría terminar en junio de este año, cuando se obligará a todos los equipos a hacer frente a los impagos que acumulan con jugadores y técnicos si no quieren descender de categoría. Además, la Comisión Europea también ha fijado su atención sobre la permisividad en la aplicación de las leyes en el fútbol español y el apoyo de los gobiernos regionales a sus respectivos equipos.

 

Precedente legal

- Hasta ahora, un expediente de regulación de empleo (ERE) era una herramienta que permitía reducir el número de trabajadores y ajustarlo a la caída de la actividad productiva.

- La normativa no permitía incluir en un ERE un número de personas superior al mínimo que se necesita para mantener la actividad de una empresa y luego volver a contratar para equilibrar la situación.

- La sentencia del Hércules sienta un precedente, al aceptar que se puede rescindir un contrato de forma objetiva y volver a ocupar el puesto inmediatamente por otro profesional más barato.

- Al atender a cuestiones económicas, este despido se considera objetivo y, por tanto, procedente, por lo que la indemnización del empleado es la mínima marcada por ley: 20 días por año trabajado.

- Legalmente, esta fórmula sólo es válida cuando se han agotado otras vías para reducir los costes laborales, como negociar rebajas salariales, flexibilizar los horarios o reajustar la capacidad productiva.

 


Comentarios

Deja tu comentario:



Normas de participación