2011 Deja el menor nivel de empleo y el mayor de paro desde el inicio de la crisis

Otro año perdido para la recuperación del empleo. El ejercicio 2011 ha cerrado con el menor nivel de trabajadores afiliados a la Seguridad Social (17,2 millones) y el mayor número de parados registrados (4,4 millones) de todos los años de esta crisis. El año pasado se destruyeron 355.060 empleos y el paro aumentó un 7,8%, el doble del anterior. Esto ha socavado las arcas de la Seguridad Social que ya ha entrado en números rojos.

 

Hace justo un año, el entonces secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, aseguraba: "Todo apunta que se está llegando al final del ajuste en el empleo y que 2010 ha sido el último año de la crisis en términos de caída de afiliación". Finalmente la realidad se ha llevado por delante estas previsiones optimistas del anterior Gobierno socialista y 2011 ha resultado ser aún peor que 2010 en términos de empleo.

 

Así, según los datos de cierre del ejercicio que presentaron ayer en su primera comparecencia pública los nuevos secretarios de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, y de Empleo, Engracia Hidalgo, el sistema perdió 355.060 cotizantes, 136.203 empleos destruidos más que en 2010. En esta misma línea, el número de parados registrados aumentó en 322.286, lo que supuso un fuerte aumento de casi el 8% respecto al año anterior.

 

Estas cifras dejan un número total de cotizantes a la Seguridad Social en 17.229.922 -tras intensificar su ritmo de destrucción de empleo hasta el 2%, el doble que hace un año-; y 4.422.359 parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo.

 

Esto supuso que en 2011, lejos de iniciarse la recuperación se destruyeron casi mil empleos cada día del año, lo que ha dejado el nivel de ocupación más bajo y el número de parados más alto de todos los años de la actual crisis.

 

¿Qué ha ocurrido? En primer lugar, el respiro con el que el empleo comenzó el año se truncó bruscamente en el segundo semestre, entre otras cosas por el recrudecimiento de la crisis económica en el terreno internacional tras el verano. En España hay que sumar el hecho de que después de las elecciones autonómicas y locales a finales de mayo, los nuevos responsables de las comunidades y los municipios procedieron a recortar gastos de forma inmediata. Y ni siquiera una mejor temporada turística propició la mejora del empleo en este sector, donde operó el principio básico de la productividad: los mismos efectivos -y a veces, menos- trabajaron más.

 

A todo esto hay que añadir otro hecho determinante: el recrudecimiento del ajuste en el sector de la construcción, que cerró 2010 con una destrucción de empleo del 12,3% y el pasado año experimentó una caída de afiliados mucho mayor, del 19%. Esto ha supuesto que el número total de personas que trabaja en esta actividad ha quedado reducida a 845.590 tras perder casi 1,5 millones de trabajadores desde 2008.

 

Recientemente, fuentes del sector de la construcción cifraban en unos 800.000 ocupados el volumen "ideal" de esta actividad para un tejido productivo como el español. Por encima de esa cantidad admitían que estaba sobredimensionado. Sin embargo, el actual ritmo de destrucción de puestos de trabajo que aún registró en diciembre (con una caída 43.505 cotizantes, el 5% menos en el mes) no augura un pronto freno en los ajustes de plantilla del sector.

 

Este recrudecimiento de la crisis en el empleo ha tenido graves consecuencias para las arcas de la Seguridad Social, que soporta el mayor capítulo de gasto público. Tras más de una década de boyantes y consecutivos superávits, en 2011 el sistema de protección social entró en números rojos. Ya lo avanzó a principios de diciembre pasado el exresponsable de este organismo, quien se despidió del cargo con una muy mala noticia: lo más probable era que la Seguridad Social registrara un déficit de "cientos de millones de euros" en 2011.

 

Ayer Burgos lo confirmó. "Podemos establecer a día de hoy que no se va a producir superávit alguno de la Seguridad Social" después de 13 años, aseguró el nuevo secretario de Estado. Sin embargo, no precisó a cuánto ascenderá este déficit, ya que aún falta por conocer los ingresos de diciembre, que llevan un mes de decalaje. En cualquier caso, insistió en que los números rojos son insalvables.

 

Los técnicos de la Seguridad Social manejan que con el actual nivel de gasto en pensiones, fundamentalmente no se puede bajar de un suelo de afiliados de 17,3 millones para que el sistema esté saneado. El mercado español perdió esa cota de cotizantes en octubre pasado. En la actualidad hay 2,46 cotizantes por cada pensionista, la cifra más baja desde diciembre de 2003.

 

El miembro del Gobierno que se mostró más alarmado con esta situación del empleo y, por tanto, de la Seguridad Social fue el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien alertó de que la actual situación "pone en cuestión el sistema y el Estado de bienestar".

 

No obstante, la propia ministra de Empleo, Fátima Báñez, descartó el vienes pasado que a pesar del déficit del sistema vaya a haber problemas para pagar las pensiones. Y aseguró que no hará falta echar mano del fondo de reserva de las pensiones en el primer trimestre. Más allá, no lo descartó.

 

Dicho todo esto en las cifras conocidas ayer hay algunos datos esperanzadores. Así, el comportamiento del empleo en diciembre fue algo mejor que este mes de años pasados. Los datos corregidos de efectos de calendario arrojan una bajada del paro de 13.046 personas y un leve aumento de 700 cotizantes.

 

Pese a estos pequeños signos positivos, Hidalgo prefirió "ser rigurosa" y no desvelar las previsiones de empleo para 2012 con las que el Gobierno está elaborando el próximo cuadro macroeconómico.


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