La UE ultima un plan de choque para reactivar el crédito a las pymes

Acción coordinada para poner fin a la asfixia financiera

El objetivo será restablecer el crédito a un tejido industrial y productivo

 

Tras varios meses pasándose la responsabilidad de unas a otras, las instituciones europeas parecen a punto de lanzar una acción coordinada para poner fin a la asfixia financiera que aniquila cada semana a cientos de empresas en el sur de la zona euro. El plan contará con toda probabilidad con la participación del Banco Central Europeo (BCE), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la Comisión Europea. Y el objetivo será restablecer el crédito a un tejido industrial y productivo que en países como España o Italia se ha quedado sin acceso a la financiación o solo puede obtenerla a unos precios desorbitados.

 

La intervención más radical llegaría desde Fráncfort, donde el BCE estudia ampliar la utilización de los créditos de las pymes como colaterales (lo que alentaría a la banca a ampliar su cartera en ese tramo del mercado) o incluso la compra directa de esos títulos para dotarles de mayor liquidez.

 

Entre las fórmulas estudiadas figura la reactivación del mercado de productos estructurados o ABS, prácticamente paralizado desde que comenzó la crisis. El BCE está estudiando cómo revitalizar ese mercado para titulizaciones respaldadas por créditos a las pymes, señaló ayer Jörg Asmussen, miembro de la ejecutiva del emisor.

 

El comisario europeo de Economía, Olli Rehn, urgió ayer a todas las instituciones a actuar de manera urgente porque “en la historia económica no hay ningún caso en que el crecimiento se haya recuperado sin acceso al crédito”.

 

“Estamos mirando todas las posibilidades dentro de nuestro mandato”, indicó Asmussen durante su comparecencia, junto a Rehn, en la Comisión de Economía del Parlamento Europeo en Bruselas. “Y eso incluye cómo reavivar en Europa el mercado de ABS (assets backed securities), especialmente los respaldados por préstamos a pymes”.

 

Fondos estructurales

La intervención del BCE podría incluir además una línea de crédito preferente para las entidades financieras que acrediten un aumento de su cartera de negocio con pequeñas y medianas empresas, similar al puesto en marcha por el Banco de Inglaterra.

 

En todo caso, gran parte del plan del BCE se canalizaría a través de los bancos centrales de cada país, que parecen los más idóneos para valorar la calidad de los préstamos concedidos a las pymes y su posible utilización como colateral o como vía para inyectar capital.

 

El BCE también quiere implicar al Banco Europeo de Inversiones (BEI), que en su condición de entidad pública europea cuenta con una gran experiencia en la gestión directa de créditos a empresas y bancos. Entre 2008 y 2012, a pesar de la crisis, España e Italia captaron más de la cuarta parte de los 283.000 millones de euros financiados por el BEI en ese periodo.

 

Por último, la Comisión Europea también espera movilizar parte de los fondos estructurales disponibles todavía para este año y concentrarlos en financiación de las pequeñas y medianas empresas. Se trata de cantidades menos importantes, pero que pueden servir, según Bruselas, de catalizador para la inversión privada.

 

Rehn aboga por superar la fórmula de la troika

Por segundo día consecutivo, los responsables económicos de la zona euro se sometieron ayer al escrutinio de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, interesada en conocer los detalles del fiasco del rescate de Chipre. El lunes compareció el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, a quien varios grupos acusaron de alentar el pánico entre los ahorradores de la zona euro por incluir en el rescate de la isla una tasa a todos los depósitos bancarios, incluidos los inferiores a 100.000 euros.

 

Ayer le tocó el turno al comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, y al representante del BCE, Jórg Asmussen, que fueron recibidos con menos críticas. Ambos achacaron gran parte de los errores y dilaciones en el recate de Chipre a los sucesivos Gobiernos de Nicosia. Pero se ganaron a los parlamentarios al admitir que la gestión intergubernamental de los rescates adolece de serias carencias.

 

“Debemos reconocer que hay un problema estructural en la toma de decisiones”, señaló Rehn, para pedir a continuación una “comunitarización” de la gestión de los rescates, lo que pondría fin al modelo actual, dominado por la troika y apoyado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Asmussen también admitió que la fórmula utilizada para los rescates desde 2010 nació de una emergencia, pero debería evolucionar hacia una estructura completamente comunitaria, que rinda cuentas ante el Parlamento Europeo. Pero el ejecutivo del BCE pidió tiempo para realizar los cambios. Y defendió el mantenimiento de la troika mientras dure la crisis actual, “porque está funcionando bien y no tenemos de momento alternativa”.

 

 


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