Trabajar más allá de los 65 puede ser beneficioso

 

El riesgo de morir por cualquier causa es un 11% inferior entre los trabajadores que retrasan la jubilación un año, y la posibilidad de tener mayor longevidad se incrementa para las personas que siguen trabajando entre los 66 y los 72 años.  Esto es así, independientemente del género, el estilo de vida, la educación, los niveles de ingresos o la ocupación que se tenga. Así lo afirma un estudio del Journal of Epidemiology & Community Health, que sostiene que retrasar la edad de jubilación retrasa también el declive natural que se produce con la edad en cuestiones físicas, cognitivas y de funciones mentales, y reduce el riesgo de enfermedades crónicas.


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