La supresión de los «macropuentes» festivos se mantiene en suspenso

El Ejecutivo planteó en 2012 el traslado de días festivos a los lunes para aumentar la productividad. Dos años después, la medida sigue sin haberse materializado

 

Fue una de las grandes propuestas de Mariano Rajoy en su debate de investidura como presidente del Gobierno y uno de los asuntos más polémicos y mediáticos durante el año 2012 pero, dos años después, la iniciativa de trasladar algunos días días festivos a los lunes para evitar los «macropuentes» y aumentar la productividad parece haber embarrancado.

 

Fuentes sindicales y empresariales consultadas por ABC coinciden en señalar que no han vuelto a tener noticias de la medida. «A fecha de hoy no tenemos información de cuál es la intención del Gobierno en esta materia», aseguran desde la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), algo que corroboran desde la Unión General de Trabajadores (UGT).

 

Tras la toma de posesión de Rajoy, el Gobierno comenzó una ardua negociación con los agentes sociales y con la Iglesia para cristalizar qué días festivos podrían ser trasladados de fecha y cuáles serían inamovibles. El objetivo era hacer «más eficaz» el calendario laboral y también dar un golpe de imagen en plena crisis económica de cara al norte de Europa, menos de un mes después de que la mismísima Angela Merkel criticase en un mitin electoral de la CDU que «unos países disfrutan de muchas vacaciones y otros de muy pocas».

 

Pese a lo laborioso de la negociación, los agentes sociales lograron remitir al ministerio de Empleo un acuerdo al respecto el 10 de enero de 2012, en el que se contemplaba el traslado de las festividades del 15 de agosto -la Asunción de la Virgen-, el 1 de noviembre -Todos los Santos- y el 6 de diciembre -la Constitución-. Sin embargo, más de dos años después, los cambios siguen sin haberse materializado, según confirmó el Ejecutivo el pasado mes de enero en respuesta a una pregunta parlamentaria efectuada por el diputado socialista Miguel Ángel Heredia. En dicha réplica, el Gobierno remarcó que no tiene intención de reducir el número de festivos sino de «racionalizar su disfrute y beneficiar, con ello, al conjunto de la economía del país, incluido el turismo y a los ciudadanos».

El turismo, un escollo

Precisamente del lado del turismo vendría el principal escollo a la hora de llegar a un acuerdo definitivo. Y es que, según recuerdan fuentes sindicales, cuando se produjo el anuncio de «recortar» los puentes se produjeron divergencias en el seno de la patronal, puesto que los empresarios del sector turístico temían que la supresión de los puentes suponga una merma importante de sus ganancias. En este sentido, el presidente de la Confederación Española de Agencias de Viaje (CEAV), Rafael Gallego, ya avisó de que «los españoles realizan el 53% de sus viajes en puentes y fines de semana», por lo que la iniciativa podría conllevar «más pérdidas que beneficios». No opina lo mismo el resto de agrupaciones sectoriales de la patronal, las cuales, según un estudio elaborado en 2011 por CEOE y CEPYME, consideran que los puentes causan «una ruptura y desoptimización importante de los recursos productivos».

 

Por el momento, el calendario laboral de los años 2013 y 2014, con pocos festivos entre semana, ha ayudado a que la decisión final, que pasaría por la modificación del Estatuto de los Trabajadores y del real decreto 2001/1983 —algo para lo cual se necesitaría el visto bueno de los agentes sociales y de la Iglesia—, se postergue. Así, según el documento aprobado en noviembre por la Dirección General de Empleo, de los nueve festivos nacionales previstos para este año solo tres tendrán lugar entre semana y únicamente uno podría haber sido sustituido: el 6 de enero (lunes), jornada que no obstante fue festiva en todas las autonomías porque ninguna ejerció su facultad de cambiarlo de día.

 


Comentarios

Deja tu comentario:



Normas de participación