La UE lanza un plan limitado contra el paro juvenil y la falta de crédito

La cita la dominan los socios que, como Alemania, consideran que el margen de actuación de la UE se ha agotado prácticamente

 

La cumbre se dispone hoy a hacer una solemne declaración sobre el problema del paro juvenil como símbolo de una crisis interminable. Un paro juvenil que, según el borrador de conclusiones del Consejo Europeo, “ha alcanzado un nivel sin precedentes en varios Estados, con un enorme coste humano y social”.

 

Pero tras la enfática declaración, los 27 socios de la UE no parecen dispuestos o capaces a aprobar grandes medidas de estímulo. El Consejo dará su aval al programa para revitalizar el crédito a las pymes a través del BEI, pero sin aprobar los detalles definitivos.

 

Y en el capítulo del desempleo juvenil, por ejemplo, el Consejo se limitará hoy a aprobar que los 6.000 millones de euros aprobados en febrero para el periodo 2014-2020 se concentren en los dos primeros ejercicios (2014-2015) con el objetivo de potenciar su efecto a corto plazo.

 

Los fondos se concentrarán en la decena de países que como España sufren una tasa de paro juvenil superior al 25%. Pero las instituciones europeas reconocen que el impacto del plan será limitado. “Es una gota en el océano”, advirtió el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, durante su intervención ante el Consejo.

 

Ni siquiera en España, que se perfila como el país que recibirá más fondos (unos 2.000 millones), parece que el programa pueda corregir una tasa de paro juvenil de más del 50%, con casi un millón de personas de entre 15 y 24 años buscando trabajo, según las estadísticas de Eurostat.

 

“El problema del paro juvenil no se puede resolver de la noche a la mañana”, señalan en el entorno de Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo. Y las mismas fuentes recuerdan que las sucesivas cumbres europeas “han logrado estabilizar la zona euro y esa es la mayor contribución al crecimiento que se puede hacer desde Europa, porque sin estabilidad no hay inversión, ni ahorro ni empleo”.

 

Ahora, añaden las instituciones, corresponde a las capitales adoptar las reformas necesarias para modernizar las economías y aumentar su potencial de desarrollo.

 

“Las decisiones europeas pueden ayudar, pero las medidas más importantes están en manos de los Gobiernos y los Parlamentos nacionales”, señaló ayer Jyrki Katainen, el primer ministro de Finlandia, un país con triple A que se ha convertido en uno de los principales lugartenientes en el Consejo Europeo de la canciller alemana, Angela Merkel.

 

El mismo mantra repitieron uno tras otro los primeros ministros de norte de Europa a su llegada al edificio Justus Lipsius en Bruselas, sede del Consejo Europeo.

 

Y las presuntas víctimas de esta pasividad a nivel europeo no parecían ayer protestar ni reclamar acciones más contundentes. La delegación española, encabezada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, parecía más abrumada por el encarcelamiento del extesorero del PP Luis Bárcenas que reforzada por el pacto sobre Europa con el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.

 

Tampoco el primer ministro italiano, Enrico Letta, llega en su mejor momento tras una condena a Silvio Berlusconi que hace peligrar su Gobierno. Y el presidente francés, François Hollande, intentaba calmar su reciente polémica con la CE sobre el anacronismo (o no) de la “excepción cultural”.

 

Respaldo al plan de las pymes con el BEI

La cumbre europea tiene previsto dar hoy el visto bueno al plan pergeñado por la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones para financiar entre 50.000 y 100.000 millones de euros en créditos para las pequeñas y medianas empresas en países como España o Italia.

 

Los líderes europeos, sin embargo, no concretarán los detalles de ese plan, que deberán resolver los ministros de Economía. El plan pretende ofrecer avales públicos para las potenciales pérdidas de los créditos a las pymes y titulizar ese tipo de préstamos para presentarlos ante el BCE.

 

Londres vigila su cheque

El acuerdo alcanzado ayer sobre los futuros presupuestos de la UE despeja el camino para que los fondos estructurales contribuyan al plan de crédito del BEI y a la financiación de los programas contra el paro juvenil. Pero esa noticia, bien acogida en los países beneficiarios como España, se vio ayer empañada por las objeciones de Reino Unido que exigió garantías sobre el cobro de su cheque o descuento en la contribución al presupuesto comunitario. Londres quiere comprobar que no le afectan los últimos retoques al presupuesto ni el acuerdo de anteayer sobre la Política Agrícola Común.

 

28 a repartir, con Croacia

El primer ministro de Croacia, Zoran Milanovic, asistió ayer al Consejo Europeo, en vísperas de que su país se convierta el próximo lunes en el socio número 28 del club. Desde ese día, el croata será lengua oficial en la UE (la número 24) y Zagreb dispondrá de 7 votos de 352 en el Consejo Europeo (como Dinamarca o Irlanda, por ejemplo).

 

La entrada también obliga a repartir el presupuesto. Y ayer mismo, los ministros de Economía y Finanzas de la UE aprobaron una partida de 655 millones de euros para Croacia hasta final de año, aunque esperan gastarse solo 374 millones.

 

Populares y socialistas liberan los fondos

Pocas horas antes del comienzo de la cumbre, las instituciones europeas alcanzaron un principio de acuerdo que parece liberar la aprobación del marco presupuestario para 2014-2020, del que depende la financiación del plan contra el paro juvenil y para recuperar el crédito a las pequeñas y medianas empresas. El muñidor del acuerdo fue el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Y los firmantes, de momento, el socialista Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, y el popular Enda Kenny, primer ministro de Irlanda y presidente de turno de la UE este semestre.

 

El acuerdo prevé la concentración de los fondos contra el paro juvenil (6.000 millones de euros en total) en los dos primeros ejercicios del marco presupuestario (2014-2015). Y permitirá acumular los excedentes presupuestarios de un año a otro, en lugar de devolverlos a las capitales como se hace ahora.

 

Los términos pactados parecen contar con el respaldo de los dos principales grupos del Parlamento Europeo (PPE y Socialistas), lo que permitiría la aprobación definitiva de los presupuestos pactados por el Consejo Europeo el pasado mes de febrero.

 

Los principales grupos parlamentarios (PPE, Socialistas y Liberales) se habían resignado a unas cuentas que por primera vez en la historia de la UE rebajan el gasto en relación al septenio anterior (hasta el billón de euros). Pero habían amenazado con bloquearlas si no introducían cambios sustanciales en la gestión. Los Verdes no ocultaron ayer su decepción ante el giro que , a su juicio, han dado populares y socialistas. Y acusaron a Schulz de seguir su propia agenda personal, en busca de convertirse en el próximo presidente de la Comisión Europea.

 


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