El FMI cree que España no crecerá en 2014

El Fondo Monetario Internacional (FMI) cree que la economía española no crecerá en 2014 y registrará un crecimiento nulo, según recoge la actualización de julio de su informe 'Perspectivas Económicas Globales', que empeora en siete décimas la previsión publicada en el mes de abril, que esperaba un crecimiento del 0,7% para el próximo año.

 

Pese a esta fuerte revisión a la baja del dato de 2014, la mayor de todo el informe tras la de Brasil, el FMI no ha modificado su previsión para este año, cuando calcula que la economía española se contraerá un 1,6%, después de caer el PIB un 1,4% en 2012.

 

En esta línea, el FMI también ha revisado, en general, a la baja la previsión de crecimiento de la eurozona y de los principales países miembros. Así, ha recortado en dos décimas su estimación para la eurozona en 2013, hasta el -0,6%, y en una décima la de 2014, hasta el 0,9%.

 

El Fondo explica que la mayor debilidad de la economía de la eurozona obedece a una recesión más profunda de lo previsto, a una baja demanda, a una deprimida confianza y a unas cuentas "débiles" que agravan los efectos en el crecimiento y el impacto de las limitadas condiciones fiscales y financieras. Además, apunta también al retraso esperado en la implementación de políticas claves y a los efectos de una recuperación más tardía.  

 

En concreto, cree que Alemania crecerá tres décimas este año y un 1,4% el próximo, tres y una décima menos de lo que preveía en abril, respectivamente. Para Francia, espera que la economía se contraiga dos décimas en 2013, una más de lo previsto en abril, mientras que ha dejado sin cambios la previsión para el próximo año en el 0,8%.

 

En el caso de Italia, ha empeorado en tres décimas su estimación para este año, hasta el -1,8%, pero, por el contrario, ha mejorado en dos décimas su previsión para 2014, ya que ahora prevé un incremento del PIB del 0,7%.

"Dolores de crecimiento"

Por otro lado, el informe del FMI, titulado 'Dolores de crecimiento', también ha revisado a la baja en dos décimas su previsión de crecimiento de la economía global, hasta el 3,1% en 2013 y el 3,8% en 2014, debido en gran medida a una demanda doméstica "claramente más débil" y un menor crecimiento en economías claves emergentes, así como a una recesión más prolongada en la eurozona.

 

En esta línea, subraya que todavía persisten los riesgos a la baja sobre el crecimiento, ya que a los que existían se han sumado otros nuevos, como la posibilidad de una mayor ralentización del crecimiento en las economías emergentes, una desaceleración del crédito y unas condiciones financieras más estrictas si el fin de los estímulos monetarios en Estados Unidos provoca cambios en los flujos de capital.

 

El Fondo ha recortado en tres décimas su previsión de crecimiento para las economías emergentes y en desarrollo tanto para 2013 como para 2014, hasta el 5% y el 5,4%, respectivamente. Por su parte, las economías avanzadas crecerán un 1,2% este año y un 2,1% el próximo, una y dos décimas menos, respectivamente, en comparación con lo recogido en el mes de abril.

 

En concreto, ha reducido en dos décimas sus estimaciones para Estados Unidos, hasta el 1,7% en 2013 y el 2,7% en 2014. Por el contrario, ha revisado cinco décimas al alza la previsión para este año de Japón, hasta el 2%, aunque ha recortado en tres décimas la de 2014, hasta el 1,2%.

 

Aumentar los esfuerzos

Por otro lado, la institución dirigida por Christine Lagarde señala que las perspectivas más débiles y los nuevos riesgos representan nuevos desafíos para el crecimiento, el empleo y el reequilibrio global. "Los políticos de todo el mundo tienen que aumentar los esfuerzos para garantizar un crecimiento robusto", reclama.

 

Así, considera que las principales economías avanzadas deben mantener una política macroeconómica que apoye el crecimiento a corto plazo, al mismo tiempo que se desarrollan planes "creíbles" para alcanzar la sostenibilidad de la deuda en el medio plazo y reformas para restaurar los balances y los canales de crédito.

 

En su opinión, con una baja inflación y una débil economía, los estímulos de política monetaria deberían continuar hasta que la recuperación este bien afianzada. Así, añade que los posibles efectos adversos de esta situación deben ser contenidos con políticas reguladoras y macroprudenciales, y pide una "clara comunicación" del fin de la política acomodaticia para ayudar a reducir la volatilidad.

 

En esta línea, también reclama "mayores progresos" en la reestructuración y la reforma del sector financiero para recapitalizar y reestructurar los balances de los bancos y mejorar la transmisión de la política monetaria.

 

En el caso de la eurozona, considera que una revisión de los activos bancarios debería identificar cuales son problemáticos y cuantificar las necesidades de capital, todo ello apoyado por la recapitalización directa por parte del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) cuando sea apropiado.

 

Asimismo, reclama a los europeos que avancen hacia una unión bancaria completa, con un mecanismo único de resolución, y advierte de que son "cruciales" para aumentar el crecimiento y el empleo políticas para reducir la fragmentación financiera, apoyar la demanda y reformar los mercados laborales y de productos.

 


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