El plan de Rajoy para salir de la crisis: más IVA y menos seguro de paro y sueldo a los funcionarios

Nadie sabía hasta qué punto llegaría el paso al frente del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Después de seis meses de esconderse del Congreso, de mandar a sus segundos a dar la cara en los momentos críticos del rescate a la banca, de rehuir el coste de la crisis y las reformas, ni siquiera entre las filas de su partido se daba por seguro que esta vez fuera a ser la buena.

 

Pero Rajoy lo ha hecho. En su comparecencia ante el Congreso para explicar los acuerdos de la última cumbre europea, el presidente ha asumido el coste de la crisis y ha puesto su cara ante las duras reformas que España tiene por delante. Y son muchas. El IVA sube hasta el 21%, se recorta el seguro de desempleo y la protección social en varios campos, y se reduce el sueldo a los funcionarios. Todo ello, con el objetivo de rebajar el déficit en 65.000 millones en dos años y medio. Y todo ello, en contra de lo prometido en el discurso de investidura o en la campaña electoral.

 

Rajoy ha apelado a la épica y a la fortaleza de los españoles para afrontar el camino que estas reformas dejan por delante. "Nos encontramos en una situación extremadamente grave. No podemos prescindir de los préstamos del exterior, aunque nos pidan un 7% a cambio. Vivimos en un momento crucial del que depende el futuro de nuestros jóvenes. Tenemos que salir de este atolladero y tenemos que salir cuanto antes".

 

Esta vez, el presidente no se ha escondido y ha dado una explicación a su cambio radical de política, que le ha llevado a hacer justo lo contrario en la práctica totalidad de las promesas de su programa electoral. "Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer tanto si nos gusta como si no nos gusta. Yo soy el primero que lo está haciendo: dije que no subiría los impuestos y sigue sin gustarme haberlo hecho; los bajaré en cuanto pueda, pero han cambiado las circunstancias y tengo que adaptarme a ello".

 

También ha habido sitio para la recriminación al Gobierno anterior de José Luis Rodríguez Zapatero. "Los excesos en el pasado se pagan en el presente", ha resumido, lo que ha generado el primer aplauso de la bancada popular de su intervención. Eso ha sido el preludio a un comentario general sobre las lagunas de las finanzas públicas, la herencia recibida, el endeudamiento de España y la necesidad obligada de financiarse, ahora a tipos cercanos al 7%. "Es misión de este Gobierno liberar a España de la herencia recibida", ha sido su colofón.

 

Lo que no ha cabido en el discurso del presidente ha sido la autocrítica o la asunción de que casi el 100% de la desviación del déficit del año pasado se debe a las Comunidades Autónomas, esas que están prácticamente en su totalidad en manos del PP.

 

Llegan las reformas 

La crítica al pasado ha sido el avance de una cadena de reformas, recortes y subidas de impuestos. Las Administraciones Públicas han sido el primer capítulo, con el objetivo de ahorrar 3.500 millones de euros con la reforma de los ayuntamientos para eliminar duplicidades, quitar competencias impropias y el refuerzo de las Diputaciones Provinciales. Se harán públicas las retribuciones de los alcaldes y los concejales, que serán homogeneizadas en función del tamaño del municipio, y se reducirá el número de ediles un 30% por tramos de población. También se recortarán las empresas públicas, según ha enumerado Rajoy.

 

Luego están las Comunidades Autónomas, que también tienen deberes. Deben cumplir el recorte del gasto y ellas son las que gestionan gran parte de los recursos públicos del país, ha recordado. Mañana hay una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera y en ella se fijarán los objetivos de déficit para 2013 y 2014.

 

También habrá una "revisión integral de la función pública", que debe adaptarse a los tiempos, según el presidente del Gobierno. "En el sector privado se han destruido más de 2,9 millones de empleo desde que estalló la crisis mientras que en el sector público el número de empleados ha crecido en 289.000 personas", ha dicho. "Así que se tomarán medidas adicionales que permitan avanzar hacia un modelo de Administración que, con mayor eficiencia, sea capaz de generar ahorros en este terreno", ha sentenciado Rajoy.

 

Esta última frase ha sonado a amenaza y así será, al menos para el bolsillo de los funcionarios. Para empezar, se reducirán los moscosos (los días de libre disposición), se ajustarás los liberados sindicales a lo dispuesto en la Ley (fuerte ovación de la bancada popular al escuchar esta medida), se equipararán las condiciones en situación de incapacidad temporal al resto de los trabajadores, se facilitará la movilidad de los empleados públicos... Y ahí vino el tajo: "Dadas las circunstancias excepcionales de la economía, pedimos un esfuerzo excepcional a los funcionarios: este año se suspende el abono de la segunda paga extraordinaria". Rajoy ha pedido a diputados y senadores que compartan este esfuerzo y ha avanzado que, solo en el caso de los empleados públicos, verán compensada la suspensión de la paga de Navidad en el fondo de pensiones de 2015.

 

Subida del IVA con carácter inmediato 

Después de este andanada a los funcionarios, Rajoy ha ido a las subidas de impuestos. El tipo general del IVA subirá tres puntos, del 18% al 21%, y el tipo reducido del 8% pasará al 10%. El tipo superreducido se mantiene en el 4%. Y eso será ya. Se aprobará en Consejo de Ministros y saldrá en el BOE de forma inmediata. Si el Gobierno se da prisa, este fin de semana puede estar en vigor. De hecho, será entre el domingo y el lunes, según aseguró más tarde la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría. También se incrementarán los impuestos medioambientales y sobre el tabaco y se eliminará la deducción por compra de vivienda, pero se reducirán las cotizaciones sociales: un punto en 2013 y otro en 2014: buena noticia para las empresas.

 

En lo que afecta a la protección por desempleo, no se va a tocar el plazo de percepción de prestaciones, fijado en 24 meses. Sin embargo, sí se van a introducir cambios para, según las palabras de Rajoy, "no desincentivar la búsqueda de otro empleo", siguiendo el ejemplo de otros países. Así, los nuevos receptores verán que prestación de paro baja del 60% de la base reguladora al 50% a partir del sexto mes. Además, se eliminarán las bonificaciones a la contratación, menos las destinadas al nuevo contrato de emprendedores y a la inserción laboral de discapacitados.

 

El objetivo general de estas medidas de reducción de gastos y aumento de ingresos es rebajar el déficit en 65.000 millones de euros en dos años y medio. Y todo ello para salir de la crisis y cumplir con las exigencias de Bruselas.

 

Porque realmente la comparecencia de Rajoy era para hablar de la cumbre europea de finales de junio y de los acuerdos ahí adoptados. Tras los últimos acontecimientos (rescate bancario y ampliación del objetivo de reducción de déficit) la economía nacional está más que tutelada.

 

Que Europa haga su parte 

De ahí que el mandatario del PP empezara su comparecencia con referencias a la capital comunitaria y críticas a su lentitud. Rajoy ha urgido a Europa a que los acuerdos adoptados se plasmen de forma rápida y completa para que surtan efecto. A su juicio, es la dilación y las dudas entre la toma de decisiones y la concreción práctica lo que ha causado el último ataque especulativo a la deuda española.

 

Después de este inciso, el presidente ha comenzado a resumir los acuerdos adoptados en la última cumbre europea, una cita en la que se ha avanzado en la integración y se han tomado acuerdos que fortalecen el futuro del euro, según el presidente.

 

Rajoy ha desgranado los cuatro puntos en los que debe centrarse la mayor integración: financiero, fiscal, económico y político. "Y en el primero de los aspectos el avance puede ser más rápido, a mi juicio, y estar listo antes de finales de año". El objetivo de este punto sería crear un supervisor único, con normas de regulación y de supervisión conjuntas para toda Europa. La creación de esta entidad es el paso previo para que la ayuda a la banca pueda ir directamente a las entidades y no pasar por las cuentas públicas españolas. Un logro "importante", en palabras del presidente.

 

Durante su comparecencia, Rajoy ha alabado también el acuerdo que permite a los fondos de rescate temporal y permanente comprar deuda en el mercado primario y secundario.

 

Eso sí, el presidente ha alertado de que el camino no es fácil, que la construcción europea siempre ha estado plagada de obstáculos. "Pero al menos ya hemos decidido adónde queremos ir y que queremos hacerlo lo antes posible". "Y yo estoy decidido a que los acuerdos que se han firmado en la última cumbre se cumplan lo antes posible".

 

La asignatura pendiente del crecimiento 

En su repaso al último consejo comunitario, Rajoy ha llegado al pacto por el crecimiento. "Impulsar el crecimiento ha sido una de nuestras prioridades desde que llegamos al Gobierno". Para ello hay que actuar en el mercado interno con reformas estructurales y utilizar los mecanismos europeos disponibles para ello, ha dicho. "Estos acuerdos a escala europea reflejan nuestras intenciones a escala nacional".

 

Tras el resumen de la cumbre, Rajoy ha pasado a enumerar las condiciones que debe cumplir España impuestas por Europa y ha recordado que existen unas recomendaciones europeas que inciden en la consolidación presupuestaria y fiscal, las pensiones, el desempleo o la liberalización de servicios. También ha reseñado el proceso por déficit excesivo en el que se encuentra España y la relajación de los objetivos de déficit por parte del Consejo Europeo que se ha conseguido esta semana.

 

"El consejo es sensible a la situación recesiva de Europa y a la situación de España y de su déficit de 2011", ha sentenciado Rajoy, para pasar a recordar que España nunca ha vivido una crisis como la actual, con dos recesiones tan seguidas y tan profundas. "Y para el año que viene todo apunta a que seguirá esta tendencia, aunque más cerca del 0%".

 

Lo que no se sabe es cuál va a ser el impacto de las reformas que ha anunciado el presidente en el Congreso. Se sabe que el objetivo es reducir el déficit y ajustarse a lo que pide Bruselas, la que manda ahora, pero nada se ha dicho del impacto en el crecimiento.

 

El objetivo último, sin embargo, es salir de la crisis. "¿Servirá de algo [el sacrificio que se pide a los ciudadanos]?". "Mi respuesta, con toda rotundidad, es sí", se ha contestado Rajoy a sí mismo. "No tengo ninguna duda y no ocuparía este puesto si la tuviera. Al final del sacrificio nos esperan las respuesta. España tiene solución porque conserva fortalezas económicas, estructurales, demográficas e incluso morales que nos permitirán, cuando termine este atasco de las finanzas y del déficit, salir de aquí".

 

Rajoy ha terminado su primera intervención con un mensaje de aliento: "No será un sacrificio estéril, porque nos permitirá alcanzar todo lo que nos hemos propuesto".


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