Los expertos abogan por una renta mínima asegurada más un plan privado de jubilación

El sistema de pensiones español no da más de sí. Desde 2010, y por primera vez en los últimos cuarenta años, las cotizaciones de los ocupados han sido insuficientes para financiar las pensiones contributivas. En 2010 el desajuste fue de 1.027 millones de euros, en 2011 ha sido de 4.355 millones y, según los datos de la ejecución presupuestaria de 2012, acumulada hasta el mes de julio, el desajuste era de 5.350 millones de euros. Ante este panorama, al que muchos ya consideran un modelo actualmente en quiebra, ¿qué nuevos modelos o recomendaciones proponen los expertos? Gráfico: El sistema español de pensiones se hace insostenible

 

Unos abogan por mantener el sistema actual de reparto, aplicando algunas reformas, mientras otro grupo, cada vez más mayoritario, propone un cambio radical y sustituir el sistema de reparto por el de capitalización que incluya un factor de sostenibilidad como el que ya ha recibido el visto bueno de Empleo.

 

Entre este grupo está el equipo de profesores de Iese Business School que ha elaborado el informe 'El reparto y la capitalización de las pensiones españoles': Antonio Argandoña, Javier Díaz-Giménez, Julián Díaz-Saavedra y Beltrán Álvarez. Estos profesores concluyen que el sistema de reparto español es "insostenible" y que retoques en sus parámetros, como la reforma llevada a cabo por Gobierno socialista en 2011 "van a ser insuficientes para que recupere la viabilidad financiera a menos que se produzca una reducción cuantiosa, y posiblemente inasumible, de las pensiones". Entre todos los sistemas de pensiones estudiados por este grupo, el llamado modelo sueco vigente en el país escandinavo es el elegido. "Es el que más diversifica las fuentes de las pensiones y el que saca mejor partido de las ventajas de los sistemas de reparto y de los sistemas capitalizados", asegura el informe.

 

Por tanto, estos expertos proponen una reforma estructural del actual sistema de reparto español que lo sustituya "por un sistema mixto de reparto y capitalización a partes iguales, similar al que se ha adoptado en Suecia".

Aportación definida

Este nuevo sistema de pensiones se basa en un modelo de aportación definida, completamente contributivo y con cuentas nocionales, es decir, "una cuenta virtual donde se recogen las aportaciones individuales de cada cotizante y los rendimientos ficticios que dichas aportaciones generan a lo largo de la vida laboral", explican los autores del estudio. Además, el modelo recoge un tipo de cotización reducido y destopado, con ajustes actuariales automáticos en las pensiones según la edad de jubilación y la esperanza de vida. También apuestan por una edad de jubilación flexible "y un factor de sostenibilidad que se tenga en cuenta para actualizar las cotizaciones y revalorizar las pensiones y que garantice la viabilidad financiera permanente del sistema".

 

Para los profesores de Iese, este nuevo sistema de reparto se debería complementar con planes capitalizados "obligatorios o casi-obligatorios", que podrían ser ocupacionales o personales, y que deberían aportar, aproximadamente, la mitad de las rentas para la jubilación.

 

El sistema propuesto también recoge contar con unas pensiones mínimas enfocadas que dependan de la renta y del patrimonio de sus perceptores. Con esto, se garantizaría una renta mínima para los mayores que sería independiente de sus historiales de cotización, sostiene el estudio.

 

¿Cómo hacer el cambio?

Pero, ¿es posible un cambio tranquilo hacia el nuevo modelo? Los expertos creen que esta transición hacia el nuevo sistema se debería hacer "minimizando sus costes para los pensionistas y respetando los derechos adquiridos de los pensionistas y de los trabajadores, en la medida de lo posible". De todas formas, el grupo de expertos no propone adaptar la capitalización completa del sistema de reparto. "La hemos descartado por los elevados costes que impone sobre las personas que financian los costes de la transición al nuevo sistema", afirman en el informe.

 

En la reforma planteada, el factor de sostenibilidad automático "serviría para actualizar los derechos pensionables y las pensiones y garantizaría la sostenibilidad indefinida del sistema".

 

El modelo tendría un régimen único y universal sin sistemas especiales ni excepciones, según los autores. Sobre los derechos pensionables, estos tendrían en cuenta las aportaciones realizadas "durante toda la vida laboral de los trabajadores", apuntan.

Edad mínima de jubilación

Por su parte, sobre la edad de jubilación el grupo de profesores de Iese Business School proponen liberalizarla a partir de una edad mínima. "Se permitiría la jubilación parcial y la decisión de jubilación sería reversible", aseguran. De esto modo, consideran que las pensiones del sistema de reparto reformado serían "actuarialmente justas y se calcularían en función de la edad y del tipo de jubilación y de la esperanza de vida de sus perceptores".

 

¿Y cómo informar de todos estos cambios a los trabajadores actuales? Según este grupo de expertos, los trabajadores serían informados anualmente de la evolución de sus derechos pensionables, de las cuantías probables de sus pensiones y de la situación contable del sistema.

¿Y las pensiones mínimas?

¿Cómo calcular las pensiones mínimas? Según el informe, las pensiones mínimas dependerían de la renta y del patrimonio de sus perceptores. "La estabilidad de este nuevo sistema de pensiones estaría indefinidamente garantizada, los riesgos para los pensionistas podrían contrarrestarse con una anticipación razonable, y su multiplicidad de fuentes aumentaría la robustez del sistema frente a los riesgos económicos y demográficos locales". Por tanto, para este grupo de expertos, este nuevo sistema de reparto, similar a los que funcionan en varios países del norte de Europa, debería complementarse con planes capitalizados obligatorios o casi obligatorios, que podrían ser ocupacionales o personales y que deberían aportar aproximadamente la mitad de las rentas para la jubilación. La pensión resultante podría, en cualquier caso, complementarse con una pensión privada voluntaria.

 

Asimismo, el sistema contaría con unas pensiones mínimas enfocadas que dependieran de la renta y del patrimonio de sus perceptores y que garantizarían una renta mínima para los mayores independiente de sus historiales de cotización.

 

Para los expertos del Iese, el modelo de pensiones sueco sería en definitiva el más adecuado para España y el único que permitiría garantizar la sostenibilidad de nuestro sistema sin incurrir en unos costes de transición inasumibles.

 

Este informe ha contado con el apoyo de la Fundación Edad&Vida y la compañía aseguradora Zurich. Para los miembros de esta fundación, la reforma debería orientarse hacia la sustitución del actual sistema de reparto por un sistema mixto, de reparto y capitalización, siendo esta capitalización obligatoria o casi-obligatoria. De este modo, aseguran, se aprovecharían las ventajas de ambos sistemas, principalmente el menor coste del sistema de reparto ante el aumento de la longevidad y la posibilidad que ofrecen los sistemas de capitalización para diversificar las fuentes de renta.

 


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