El Gobierno ultima los Presupuestos con un alza de las pensiones del 0,25%

Prevé congelar o subir ligeramente los sueldos de los empleados públicos. Los intereses de la deuda se comerán casi una tercera parte del presupuesto

 

El entorno económico mejora ligeramente, pero cuadrar los presupuestos sigue siendo un encaje de bolillos. Las cuentas públicas de 2014 no incluirán grandes recortes en los gastos de los ministerios, ni fuertes subidas de impuestos, como ocurrió en 2012 y 2013, pero tampoco se pueden permitir rebajas fiscales ni grandes alegrías en el gasto.

 

En el Ministerio de Hacienda se trabaja a contrarreloj para repartir el gasto total que aprobó el Parlamento el pasado mes de junio entre todos los ministerios y tener las cuentas cuadradas el próximo 27 de septiembre, fecha en la que los aprobará el Consejo de Ministros.

 

Aunque la decisión definitiva todavía no está tomada, en el departamento que dirige Cristóbal Montoro se trabaja con la previsión de una subida de las pensiones del 0,25% para el próximo año. Y es que la nueva ley que regulará el factor de sostenibilidad de las pensiones, y que el pasado viernes se remitió al CES, prevé la aplicación de un nuevo indicador de revalorización de las prestaciones ya a partir de 2014. Con la aplicación de la nueva fórmula de revalorización, que tiene en cuenta la evolución de la inflación, pero también la salud del sistema de la Seguridad Social durante un periodo de once años, las pensiones deberían reducirse en 2014. No obstante, la nueva ley incluye una cláusula que garantiza una subida mínima del 0,25% incluso en los peores años de la crisis. De ahí, que si la nueva ley de pensiones no se modifica en el trámite parlamentario, éstas subirán el próximo año un 0,25%, que son los cálculos que está utilizando el Ministerio de Hacienda.

 

Los empleados públicos podrían tener una subida similar a los pensionistas. Según fuentes gubernamentales, la intención del Ejecutivo es incluir en los Presupuestos una congelación o una subida mínima de los salarios de funcionarios y empleados públicos en general. Eso sí, el Gobierno descarta tajantemente volver a suprimir alguna de las pagas extraordinarias de estos trabajadores del sector público, como ya se hizo en el año 2012.

 

Con el resto de partidas, el Ejecutivo tiene poco margen. Al pago de los intereses de la deuda, y pese a la caída del coste de financiación en los mercados, el Estado prevé destinar en 2014 un 28% del Presupuesto total, unos 36.000 millones de euros, una cantidad idéntica a la que se repartirán el conjunto de los ministerios. Y es que aunque la prima de riesgo se ha reducido en más de un 60% en el último año, y por tanto el precio que el Tesoro paga por los títulos de deuda soberana es inferior al de ejercicios anteriores, la deuda total continúa creciendo.

 

Pese a la ligera mejoría de las cifras macroeconómicas, la crisis sigue haciendo mella en las cuentas públicas, como demuestra el hecho de que el Estado tendrá que destinar en 2014 más de 25.000 millones de euros a hacer frente a las prestaciones por desempleo, lo que supone un 20% del gasto total. Por tanto, sólo los intereses de la deuda y los subsidios de paro se llevarán más de la mitad del presupuesto del Estado.

 

En cuanto a los ingresos, el Ministerio de Hacienda prevé recaudar el próximo año 128.000 millones de euros, una cifra ligeramente superior a la de este año. Para conseguirlo el Ejecutivo de Mariano Rajoy tendrá que mantener la subida del IRPF, del Impuesto de Sociedades y del IBI que aprobó nada más llegar al poder, en diciembre de 2011, y que, en teoría, se suprimiría ya el próximo año.

 

También tendrán impacto en los ingresos de 2014 algunas de las subidas de impuestos que aprobó el Gobierno el pasado mes de junio, como el nuevo tributo que gravará a los gases fluorados de efecto invernadero, con el que espera recaudar 340 millones de euros, o la supresión de la deducción por minusvalías de cartera, que se aplican grandes sociedades, con la que prevé ingresar 3.650 millones.

 


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