Ahorro y mayor productividad: Las grandes ventajas para trabajadores y empresas de volver al horario británico

Afirman que «permite una mejor conciliación de la vida laboral y familiar». Las compañías que ya lo aplican explican que la productividad ha aumentado y los costes han caído

 

La aprobación este jueves en el Congreso del informe para la Racionalización de los Horarios que recomienda al Gobierno implantar el horario británico en España como una de las fórmulas para acabar con los «tiempos muertos» de la jornada laboral española ha despertado el interés no solo de los ciudadanos, sino también de las empresas, que solo ven ventajas en la iniciativa, ya que entrar a las siete u ocho de la mañana y salir entre las cuatro y las seis de la tarde, con media hora para comer, «permitiría una mejor conciliación de la vida laboral y familiar», y la productividad aumentaría sensiblemente.

 

No son pocas las empresas de todos los tamaños que han decidido tomar la delantera y ya han adaptado su horario laboral al británico o, al menos, han potenciado la jornada intensiva. Ejemplo de ello es la eléctrica vasca Iberdrola, que en 2007 se convirtió en la primera empresa del Ibex-35 en aprobar la jornada continuada, una medida de la que se benefician 9.000 empleados y que según explican fuentes de la compañía consultadas por ABC.es, ha cosechado excelentes resultados.

«La productividad ha aumentado en 500.000 horas anuales»

«Desde que se puso en marcha la jornada continuada, la productividad ha aumentado en 500.000 horas anuales», explican, algo que achacan al hecho de que las personas, «cuando están satisfechas y a gusto en su trabajo, se comprometen más con la empresa y sus objetivos». Además, con esta medida Iberdrola ha reducido sus índices de absentismo en un 10%, y de accidentalidad, que el pasado ejercicio fueron los más bajos de su historia, tras disminuir cerca de un 60% en los últimos cinco años. «Hay que tener en cuenta que el 25% de los accidentes se producía por las tardes, después de las horas de la comida», recuerdan.

 

Por otro lado, la medida también ha supuesto un importante ahorro de costes para las arcas de la compañía. «Ha disminuido el consumo de agua, luz, y del servicio de comedor», explican, aunque reconocen que el beneficio más relevante de esta vanguardista política de Recursos Humanos ha sido «que ha permitido atraer talento e incorporar a los mejores profesionales en los equipos, lo que sin duda es una ventaja competitiva».

 

Sin embargo, las máximas ventajas han sido para sus trabajadores, que ahora entran a las 7.15 de la mañana y salen a las 15.30, con 39 minutos de margen en la hora de entrada y de salida. De acuerdo con el último Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (MERCO), Iberdrola se sitúa entre las cuatro mejores empresas españolas en las que trabajar, y según una encuesta realizada a nivel interno, el 87,6% de los empleados de la compañía valoran muy positivamente la jornada continua, que les permite disponer de toda las tardes para atender a su familia, amigos o aficiones, y disfrutar de más tiempo libre repercute directamente en una mejora de su calidad de vida.

 

Otra empresa que ya ha adoptado medidas para racionalizar los horarios es la empresa de telecomunicaciones ONO, que actualmente tiene implementada una política de «horario flexible» que permite a los empleados tener una hora de entrada y salida adaptada a las necesidades de cada trabajador, según explican fuentes de la compañía a ABC.es. «De lunes a jueves se entra en una horquilla que va desde las ocho hasta las nueve y media de la mañana, y se sale entre las cinco y las siete de la tarde, con una parada para almorzar de entre treinta minutos y una hora», explican, «lo que permite la conciliación de la vida laboral y personal de los trabajadores».

 

También las pymes acojen de buen grado el posible cambio de los horarios, que ya ha demostrado dar buenos resultados en aquellas empresas de pequeño y medio tamaño que ya lo han adoptado. «Tiene grandes ventajas, y la mayor de ellas es que permite conciliar la vida profesional y laboral», explica Oscar Fernández León, del bufete de abogados sevillano León & Olarte. Hasta 2010, sus empleados entraban a las nueve de la mañana y salían a las ocho y media de la tarde, con un parón de tres horas para comer. «Ahora trabajamos de ocho de la mañana a dos de la tarde, paramos una hora para comer y salimos a las seis, y los viernes por la tarde no se trabaja».

Todo son ventajas para quienes ya lo aplican

¿Problemas? Ninguno para Fernández León, que resalta que el cambio de horario les ha permitido «disponer de un tiempo de concentración y estudio mucho mayor, a primera hora de la mañana». También resalta que «ahora somos más productivos, ya que no tenemos que estar pendientes durante todo el día de llamadas de clientes ni de visitas inesperadas, lo que permite una mejor concentración».

Vistas las ventajas, desde su bufete animan a todas las empresas a adoptarlo, aunque hacen hincapié en la importancia de comunicárselo adecuadamente a los clientes. «Todo esto es una cuestion de educarlos, explicárselo bien. En nuestro caso se han adaptado perfectamente, pese a que había algunas voces que nos decían que perderíamos muchos clientes porque no podrían adaptarse al cambio. Sin embargo, no hemos perdido ni un solo cliente».

 

Deseado por los trabajadores

El cambio también goza del visto bueno de los trabajadores, que mayoritariamente están a favor de acabar con unos horarios que les obligan a pasar prácticamente todo el día trabajando, sin tiempo de ocio y tampoco para estar con la familia, tal y como lo certifican los distintos estudios que han tratado el tema en nuestro país.

Nuestro horario hace que seamos más propensos a los accidentes laborales

Así, una encuesta realizada por Alta Gestión entre los asalariados españoles confirma que nueve de cada diez preferirían trabajar en horario intensivo. Otro estudio, elaborado por la Fundación Independiente y el Centro Internacional de Trabajo y Familia, y recogido por el IESE, concluye que el horario español hace que sea «muy difícil» coordinar horarios entre empleados y directivos de países europeos y los españoles, «lo que repercute negativamente en las relaciones comerciales». Además, el estudio resalta que los hábitos derivados de nuestro horario —se cena mucho más tarde y los programas de televisión se emiten a partir de las 10.30, por lo que se duerme menos— son responsables, entre otros, de una mayor propensión a los accidentes laborales.

 

El análisis también resalta que «tener un buen horario aporta más satisfacción a muchos trabajadores que tener un buen empleo», aunque recuerda que para poder implementar el cambio horario «primero es necesario un cambio cultural en las empresas, de manera que centren sus estrategias en la fijación de objetivos y en los resultados obtenidos, reemplazando la cultura imperante del control presencial y adicción al trabajo de los empleados. Directivos y ejecutivos, deben dar ejemplo finalizando su trabajo a la hora y marchando a sus casas, lo que facilitará que sus subordinados hagan lo propio».

 


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