Báñez lanza un guiño a la oposición y ofrece subir las pensiones más de un 0,25%

La Seguridad Social, en los términos en los que está establecida en la actualidad, es inviable desde el punto de vista económico, según los cálculos del Gobierno. Cada vez hay menos trabajadores cotizando y más jubilados cobrando una prestación. Un sistema de vasos comunicantes que estaba perfectamente engrasado con la economía creando empleo y creciendo a tasas superiores al 2%, pero que se ha gripado en cuanto el motor de la economía ha ido perdiendo fuelle.

 

La fuerte destrucción de empleo ha rebajado de forma sustancial el dinero que dejaban las cotizaciones sociales, mientras que el número de pensionistas, lejos de descender, ha seguido creciendo de forma imparable. Un dato que avala esta tendencia es el gasto previsto para las prestaciones en los Presupuestos de 2014 (cerca de 128.00 millones), lo que supone una tercera parte del total.

 

Este era el argumento defendido hasta ayer por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, para justificar la reforma de las pensiones, que inició su tramitación parlamentaria por la vía de urgencia. El documento redactado por el Ejecutivo prevé que, a partir del 1 de enero de 2014, las pensiones no podrán subir menos del 0,25% o más del IPC más 0,25%, lo que le comportará un ahorro de 33.000 millones hasta 2019. En su comparecencia en la Comisión del Pacto de Toledo, la titular de Empleo se mostró abierta a negociar para conseguir el respaldo de “una mayoría más amplia” que la del PP, y reconoció que la previsión de incremento mínimo del 0,25% recogida en los Presupuestos de 2014 “podría revisarse al alza si se alcanza un entendimiento sobre este tema”. Este ofrecimiento se produce en el marco del malestar que las medidas de ajuste del Gobierno de Rajoy han tenido entre los ocho millones de pensionistas, que podrían perder hasta el 20% de poder adquisitivo en los próximos diez años. Aello se suma el descontento de los cerca de 3 millones de funcionarios, que llevan cuatro años con los salarios congelados.

 

Un porcentaje muy elevado de electores que justifican la profunda erosión que el PP ha sufrido en la intención de voto desde que llegó al poder en noviembre de 2011 y que ahora trataría de recuperar suavizando una de las medidas más impopulares, como el ajuste en materia de pensiones, apenas a dos años de los próximos comicios. “Se puede hablar de ingresos, pero ya se han tomado medidas para incrementarlos, tales como el plan de lucha contra el fraude laboral, la separación de fuentes de financiación o la lucha contra el paro. Pero estoy dispuesta a seguir hablando de ello y quiero ver capacidad de llegar a acuerdos con un diálogo sereno y transparente”, añadió.

 

Un ofrecimiento que contó con el rechazo unánime de la oposición, que ligó cualquier negociación a la retirada de la reforma de las pensiones. El más explícito fue el portavoz socialista, Valeriano Gómez, quién vaticinó que la reforma de las pensiones tendrá una corta existencia. “No durará más de lo que dure el PP al frente del Gobierno, porque plantea un modelo en el que no se pide un sacrificio concreto un año, que puede ser necesario, sino que ponen una fórmula que sanciona para siempre la pérdida de poder adquisitivo. Tienen que tomar medidas que no pasen por congelar las pensiones. Debe retirar esta propuesta, que es un atropello, y discutir con los grupos y los agentes sociales”, aseguró. En la misma línea se pronunciaron los portavoces de CiUe Izquierda Plural, Carles Campuzano y Joan Coscubiela, quiénes pidieron que se busquen más ingresos en el sistema y que el objetivo único no solo sea recortar gastos.

 

Una línea roja que no está dispuesta a traspasar Báñez, ya que revalorizar las pensiones con el IPC representaría un incremento anual de las pensiones. “Esta parte de la reforma es inaplazable ya que la revalorización supone un aumento del 27% del gasto en pensiones cada año. Es fundamental para la sostenibilidad del sistema”, apuntó.

 

Nuevo tajo a la hucha de las pensiones

Bañez consideró que existen mecanismos en la tramitación parlamentaria para incorporar cambios, aunque insistió en que el plazo límite es final de año, ya que el nuevo índice de revalorización deberá entrar en vigor el próximo 1 de enero. A la espera de que la reforma se culmine con el apoyo de la oposición o con la mayoría absoluta del PP, el único instrumento del que dispone en la actualidad el Gobierno es el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que en la actualidad cuenta con un patrimonio de 59.530 millones. Unos recursos que se verán mermados en el próximo trimestre, tal y como avanzó Báñez. “En los tres próximos meses y antes de que concluya el año 2013, la Seguridad Social usará 6.148 millones de euros adicionales del fondo de reserva para hacer frente al pago puntual de las pensiones”. Hoy mismo, de hecho, dispondrá de otros 720 millones para atender necesidades de Tesorería.

 

A esos 6.184 millones que se han comprometido en el último trimestre habría que sumar los cerca de 5.500 millones de euros utilizados este ejercicio. En 2013, la merma supera los 11.000 millones de euros, mientras que un año antes se solicitaron otros 7.000 millones. En total se han utilizado 18.651 millones de euros en dos ejercicios.

 

Así, actualmente, la hucha de las pensiones cuenta con 59.350 millones de euros, pero concluirá este ejercicio con 53.202 millones de euros, de los que previsiblemente habrá que detraer nuevas cantidades a lo largo del próximo año ante las fuertes tensiones de liquidez que vive la Seguridad Social. De esta manera, la Seguridad Social llegará al año 2016 con un déficit acumulado de unos 36.500 millones de euros, según los datos aportados por Báñez.

 

No son los únicos fondos a los que se ha recurrido. Entre 2012 y 2013 se han utilizado también 4.980 millones de euros del fondo de mutuas, lo que supone que en dos años se ha tenido que recurrir a 23.631 millones de euros para cubrir gastos de forma extraordinaria.

 

La OCDE pide separar fuentes de financiación

La OCDE reclamó a España separar las fuentes de financiación de pensiones asistenciales como las de viudedad u orfandad de las pensiones contributivas, que en la actualidad se pagan con cargo al sistema de la Seguridad Social.

 

El economista principal de la Unidad de Pensiones Privadas de la OCDE, Pablo Antolín, valoró el sistema de pensiones público y de reparto de España, si bien ha considerado que “no está lo suficientemente diferenciada la pensión asistencial de las pensiones contributivas”.

 

Durante su intervención en la jornada Pensiones 2013, organizada por el BBVA, reclamó también diversificar las fuentes de financiación de la jubilación, dando un mayor peso al sistema privado.

 

Las jubilaciones anticipadas caen un 4%

El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, anunció ayer que las jubilaciones anticipadas han caído un 4 % en los ocho primeros meses del año, “lo que demuestra que están “en pleno retroceso”.

 

En una jornada sobre pensiones organizada por el BBVA, Burgos explicó que han surtido efecto las políticas adoptadas por el Gobierno para paliar lo que ha calificado de “despilfarro inasumible de capital humano”. Así aseguró que en 2012 cerca del 47 % de los cotizantes que se jubilaron lo hicieron de manera anticipada. En los seis años de crisis, España ha perdido 3,1 millones de cotizantes y ha incorporado 500.000 nuevos pensionistas.

 

 


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