Indignación en la CEOE con Rajoy por no bajar cotizaciones a las empresas

La decisión de Mariano Rajoy de excluir, en el último momento, de los Presupuestos de 2013 su prometida rebaja de un punto de las cotizaciones que pagan las empresas a la Seguridad Social ha provocado una viva indignación en el seno de la CEOE.

 

La patronal que preside Joan Rosell se siente engañada. Oficialmente, la respuesta ha sido crítica, pero comedida. Extraoficialmente, los responsables de la Confederación se quejan amargamente del trato que están recibiendo por parte del Gobierno, pese a que esta organización está siendo prácticamente el único "apoyo social" que reciben las duras medidas de ajuste aplicadas hasta ahora por el Ejecutivo.

 

El pasado mes de julio, el Gobierno anunció que compensaría la subida del IVA -que entró en vigor el 1 de septiembre- con un abaratamiento de los costes del empleo. Así, se comprometió a recortar en un punto en 2013 las cotizaciones sociales que pagan los empresarios por sus trabajadores, y en otro punto en 2014. La promesa figuraba entre las líneas maestras de estrategia fiscal para el periodo 2013-2014, que Moncloa envió a Bruselas en julio, y el propio presidente se refirió igualmente a este asunto en una de sus últimas comparecencias en el Parlamento. Fuentes empresariales aseguran que la rebaja estuvo incluida en el borrador de los Presupuestos de 2013 hasta el último segundo.

 

En el último momento, sin embargo, Hacienda comunicó a la CEOE su decisión de retirar el recorte, alegando que el impacto que la medida tendría en las cuentas de la Seguridad Social era inasumible, dadas las actuales circunstancias. El constante recorte de cotizantes, consecuencia del incremento del paro y del envejecimiento de la población, está sometiendo ya a las arcas de la Seguridad Social a un estrés importante, al que se suma el coste que tendrá la desviación de la inflación. Demasiado como para añadir más factores.

 

Los empresarios creen que en el ánimo del Gobierno han pesado también las consideraciones políticas. Cuando se anunció en julio, la rebaja de las cotizaciones fue duramente criticada por los sindicatos y los partidos de izquierdas, que consideraban que ese recorte implicaría inevitablemente una congelación de las pensiones para el próximo ejercicio, si es que no se quería ahondar el déficit que ya de por sí va a sufrir la Seguridad Social. En plena campaña de las elecciones gallegas, consideradas toda una prueba de fuego para las políticas de ajuste que está realizando el PP, la congelación de las pensiones podría suponer todo un mazazo para las aspiraciones del partido conservador.

 

El efecto de la rebaja de cotizaciones no está demasiado claro. En su momento, el Ejecutivo señaló que los empresarios ahorrarían por este concepto 9.000 millones de euros a lo largo de los próximos ejercicios. Para las arcas de la Seguridad Social, la medida supondría un recorte de la recaudación de 1.115 millones de euros para 2013 y otros 3.890 millones en 2014. Desde el PSOE, su portavoz económico en el Congreso y exministro de Trabajo, Valeriano Gómez, elevó estas cantidades a 3.500 millones el año que viene y otros 7.000 millones el siguiente.

 

Los empresarios, que hasta ahora habían sido bastante discretos ante medidas lesivas para sus intereses, como el retoque del Impuesto de Sociedades, reaccionaron con dureza el mismo día en que el Ejecutivo anunció las líneas generales de los Presupuestos de 2013. En un comunicado, la CEOE se quejaba del "manifiesto incumplimiento de la reducción de un punto en las cotizaciones sociales para 2013. Este era un elemento imprescindible para ganar competitividad y reducir los costes del factor trabajo, en línea con las recomendaciones del Consejo Europeo. Por el contrario, la eliminación de bonificaciones en las cotizaciones sociales ha supuesto un incremento de las mismas. Este incumplimiento afecta gravemente a las posibilidades de crecimiento de las empresas".

 


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