Tan sólo el 39% de las empresas declara obtener beneficios, frente al 46% de 2008

La crisis liquidó el 22,6% de grandes grupos, según Hacienda

 

Los últimos datos de ejercicios económicos completos verificados por la Agencia Tributaria ilustran a las claras la magnitud del golpe que la crisis ha asestado al tejido empresarial español y, por ende, a las arcas de la Hacienda Pública, debido a la acción simultánea de la desaparición de compañías, a la reducción del porcentaje de las que declaran beneficios, al retroceso de los importes medios por declarante, a la bajada del número total de empresarios, así como a la sostenida pérdida de recaudación por el Impuesto de Sociedades.

 

Según el Informe Anual de Recaudación Tributaria, en 2012 -último de los ejercicios auditados- tan sólo el 39,6% de las compañías que tributaban por Sociedades declararon obtener beneficios. En concreto, 563.000 empresas, que representan el 14% menos que las 654.000 firmas que en 2008 presentaban beneficios en sus declaraciones fiscales.

 

El embate de la crisis ha sido tal, que todos los años se han ido produciendo descensos en la cifra de sociedades declarantes de beneficios, salvo, precisamente, 2012, fecha en la que tampoco hubo grandes alegrías, ya que el guarismo se mantuvo estable y la variación fue del 0,0%.

 

Cae el importe por declarante

Con la crisis ha disminuido asimismo el importe medio consignado por firma declarante. En detalle: con los más recientes datos de la Agencia Tributaria en la mano, se constata que el resultado contable positivo retrocedió en 2012 hasta una media individual de 100.395 euros, lo que implica una reducción del -1,7% sobre los 102.162 euros de promedio por declarante que se registraban un año antes.

 

Ahora bien, el descalabro es considerablemente mayor si la comparativa se efectúa con respecto al importe que declaraban de promedio las empresas al cierre del ejercicio 2008: alrededor de 128.140 euros, esto es, el 21,6% más que en 2012.

 

Las estadísticas oficiales arrojan más pruebas irrefutables de la maltrecha situación por la que atraviesan -y han atravesado- las empresas españolas durante los peores años de recesión, que se hace evidente, por ejemplo, al analizar el descenso del número total de empresarios que rinden sus cuentas ante Hacienda.

 

Y es que, si se suman los contribuyentes que son empresarios personales y declaran por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), con las empresas que tributan por el Impuesto de Sociedades (IS), la cifra conjunta de los empresarios fichados por el Ministerio de Hacienda en el año 2012 era de 4,76 millones; el -0,1% menos con respecto al censo empresarial de 2011.

 

114.000 negocios menos

No obstante, a tenor del Informe Anual de Recaudación Tributaria, antes de estallar la crisis económica, en 2008, la suma total de empresarios era significativamente mayor: 4,88 millones, lo que significa que en el plazo de cuatro años desaparecieron alrededor de 114.000 negocios, con el consiguiente menoscabo para los ingresos de las arcas públicas.

 

El citado informe de la Agencia Tributaria realiza asimismo una detallada radiografía empresarial española, siendo 2012 el último de los ejercicios auditados. Entre los resultados que se extraen figura el del número de las empresas declarantes, exclusivamente, del Impuesto de Sociedades, que ascendía a 1,4 millones en 2012.

 

Tal y como explica el mencionado informe, se trata de una cifra que se mantiene casi inalterable desde el año 2010, pero que todavía se sitúa ligeramente por debajo de las 1.422.000 empresas que rendían sus cuentas al Fisco por el IS en 2008, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

 

Pérdida generalizada

Esa mengua conjunta en el número de contribuyentes del Impuesto de Sociedades ha tenido un impacto diferente según el tamaño de las compañías, aunque el descalabro lo han sufrido tanto las grandes empresas como las sociedades de reducida dimensión.

 

Las cifras oficiales de la Agencia Tributaria certifican que España ha pasado de tener 31.000 grandes compañías declarantes del Impuesto de Sociedades en 2008 a contar con tan sólo 24.000 grandes grupos en 2012, lo que representa un retroceso del -22,6%, achacable en su mayor parte a la erosión del tejido empresarial a consecuencia de la crisis.

 

Lo mismo sucede, aunque con menor magnitud, con las entidades de reducida dimensión, que han encogido desde los 1,21 millones en el ejercicio de 2008 hasta los 1,16 millones en 2012, es decir, un descenso del -4%.

 

Ahora bien, aunque la desaparición de las pequeñas firmas ha sido proporcionalmente inferior, se trata de una fuerte pérdida, dado que las pequeñas empresas constituían el 82% del total de declarantes del Impuesto de Sociedades en 2012.

 

Y, precisamente, la falta de tamaño de las empresas españolas es una de las rémoras para la ganancia de competitividad, sobre todo a la hora de diversificar la producción o de abordar la salida a los mercados exteriores, ya que las compañías francesas, británicas o alemanas son de mayor envergadura.

 


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