El modelo austríaco de indemnizaciones o cuando el trabajador paga parte de su despido

El BBVA Research propone que se implante esta medida en España ya que favorece la contratación indefinida y reduce la incertidumbre para los empleados

 

¿Tiene ventajas que el trabajador costee parte de su despido a lo largo de su vida laboral? Varias instituciones y organizaciones defienden la implantación del modelo austríaco de indemnizaciones en España. Desde los economistas de Fedea, al partido UPyD el último en hacerlo, el BBVA Research.

 

Los expertos del servicio de estudios de la entidad financiera argumentan que esta medida aumentaría el porcentaje de contratos indefinidos, mejoraría la productividad, los salarios e incluso el consumo privado y la inversión de las empresas. En esencia, consiste en crear una «mochila» asignada a cada trabajador que se nutre de aportaciones periódicas por una cantidad que equivale a ocho días de salario por año trabajado, es decir, el 2,19% del sueldo bruto anual.

 

Este modelo de despido implica que el trabajador costee parte de su futura indemnización, pero esto solo sería literal en el caso de que este porcentaje sea «restado» de su nómina actual. También cabe la posibilidad de que los convenios laborales recojan que este salario diferido se considere un plus al salario actual al estilo de los planes de pensiones de empresa. O de que en los nuevos contratos se negocie un sueldo superior que tenga en cuenta la suma que se destinará a la «mochila» indemnizatoria.

 

En todo caso, sí recoge una ventaja indiscutible para el empleado. Si el trabajador cambia de empresa, se lleva consigo ese fondo de capitalización en vez de tener que empezar a contabilizar otra vez desde cero su futura indemnización. Además, ese dinero podrá rescatarse también en el momento de la la jubilación.

 

También la empresa ganaría al realizar las aportaciones de forma continua y no tener que desembolsar de golpe la indemnización, tal y como destacan en Fedea. Los despidos, además, suelen producirse en época de crisis y cuando las compañías cuentan con menos recursos económicos.

 

Sin embargo, los expertos de Fedea también reconocen desventajas. Cuando el coste del despido es cero, las empresas pueden tender a prescindir de sus trabajadores con más frecuencia de la necesaria. También en el caso de que las aportaciones se realizaran con descuentos del salario actual de los trabajadores, la medida supondría una merma clara de la capacidad adquisitiva en ese momento.

 


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