El paro de larga duración se extiende a los cabezas de familia y a los titulados medios

Los calificativos para definir la situación del mercado laboral español se agotan. A las brutales cifras de desempleados se le une ahora conocer el perfil de aquellos parados que llevan sin empleo más de un año, el denominado paro de larga duración o estructural. Un estudio de Manpower revela que cada vez afecta a más cabezas de familias (más del 37%) y a trabajadores con estudios medios.

 

El paro de larga duración, aquel que engloba a los desempleados que llevan más de un año buscando trabajo, alcanzó en el tercer trimestre de este ejercicio el 49,3% del total de parados, según la última edición del Índice Laboral ManpowerGroup, elaborado por el equipo del catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona Josep Oliver. Esto quiere decir que en términos absolutos, en los cuatro ejercicios de la crisis actual, los parados de larga duración se han incrementado en 1,9 millones, pasando de unos 500.000 de media en el año 2007 a los 2,4 millones de los tres primeros trimestres de este año. Dados los actuales temores a que la economía entre en una nueva recesión, según el estudio del profesor Oliver, la situación más probable es que el paro estructural continúe subiendo en los próximos años y sea necesario, tal y como ocurrió en 1995, más de una década para recuperar los valores de desempleo de largo plazo de en torno al 28% anteriores, como antes de la crisis.

 

Menos jóvenes y cónyuges

Así, el estudio refleja otra situación aún más dramática: del total de paro, el 25% corresponde a desempleados de larguísima duración, ya que llevan dos años o más buscando empleo, recuerda Oliver, quien matiza que este colectivo había reducido su peso hasta un 10% a finales de 2009.

 

Además de lo preocupante que es que cada vez haya más parados de larga duración, no lo es menos que estos sean mayoritariamente hombres (el 53%), de más de 34 años, personas de referencia del hogar o cabezas de familia (más del 37%) y con estudios medios. Esto da idea de la situación tan precaria por la que atraviesa la economía española, con muy poco empleo para el grueso de su mercado laboral y solo opciones para los trabajadores altamente cualificados. Y otra derivada de esta radiografía es el efecto, medido como riesgo de exclusión, que puede tener sobre esas familias, el hecho de que el principal perceptor de ingresos permanezca en paro desde hace un año o más.

 

La alta formación ya no actúa como antídoto

El estudio elaborado por Manpower a partir de los datos de parados que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE) constata cómo el paro de larga duración comienza a ganar posiciones en las categorías educativas más altas, otro de los fenómenos que evidencia la crudeza de esta crisis.

 

La distribución del desempleo de larga duración según los grandes niveles de estudio muestra una clara acumulación en aquellos que tienen una formación más baja, que han pasado de representar cerca del 58% de los desempleados de larga duración en 2007 al 60,9% en el tercer trimestre de 2011.

 

Por el contrario, aquellos con estudios medios aumentaron su peso en el total desde el 25,5% del cuarto trimestre de 2009 al 28,1% en septiembre pasado. De igual forma, cobraron más protagonismo lo que habían cursado estudios superiores, que pasaron de pesar el 8,5% de los parados estructurales antes de la crisis a representar ahora el 10,9%.

 

Por último, la inmigración también presenta una elevada tasa de desempleo y representa un 28% del total del paro, mientras entre los desempleados de larga duración su porcentaje se sitúa en torno al 25%.


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