La CEOE calcula que España creará este año 60.000 empresas y 400.000 empleos

Rosell recuerda ante la situación política en Cataluña que el futuro es ceder más competencias a Europa

 

A pesar de las tímidas cifras de actividad económica de los últimos meses, la recuperación de la economía europea es una realidad. Es la conclusión a la que llegaron ayer en Roma los empresarios del Viejo Continente durante la reunión anual de la patronal comunitaria, de la que el español Juan Rosell es vicepresidente. El presidente de la CEOE puso como ejemplo los progresos hechos por España en los dos últimos años y auguró que la economía de nuestro país habrá creado al cierre de este año 60.000 empresas y entre 350.000 y 400.000 puestos de trabajo. «En España, entre los años 2008-2013, destruimos 250.000 empresas y tres millones de puestos de trabajo», recordó.

 

«Vemos la situación mejor de lo que la veíamos el año pasado y hace dos años, a pesar de que los datos del crecimiento europeo no sean espectaculares», explicó el empresario en un encuentro con la prensa. «La gente va viendo que se empieza a mejorar, que hay unas posibilidades de futuro que hace dos o tres años la gente estaba muy hundida, muy pesimistas», añadió. Rosell se reunió en Roma, junto con sus homólogos europeos, con el primer ministro del país, Matteo Renzi, presidente además de turno de la Unión Europea, para debatir sobre las prioridades empresariales y los desafíos pendientes en Europa.

 

La buena evolución de la economía española, según el presidente de los empresarios españoles, motiva que desde Europa se vea a nuestro país ahora con otros ojos. «Hay una cosa muy curiosa. Antes, hace un par de años, nos veían desde fuera como los patitos feos por nuestra destrucción de empleo, datos de déficit escandalosamente malos y con un PIB negativo; ahora se sorprenden porque ven que este año creceremos el 1,3%, se crea empleo, somos competitivos en la exportación y hemos hecho reformas. Nos preguntan, porque no lo entiende nadie en Europa, cómo hemos sido capaces de lograr el acuerdo laboral de los años 2012-13 y 2014 con los sindicatos», explicó, elogiando el papel de las centrales. «Hay que hablar muy bien de los sindicatos, ahora que está de moda hablar mal de ellos, porque fueron superresponsables», dijo.

 

Subidas salariales

En este sentido, y al calor de la mejora de la economía, el presidente de la CEOE se mostró favorable a un aumento de los salarios, apoyando así la declaración del presidente de Telefónica, César Alierta, quien animó a las empresas productivas y competitivas a subir los salarios si se lo pueden permitir. «El 40% de las empresas españolas están en beneficio y un 60% en pérdidas. Durante estos años ha habido una reducción importante de salarios. Cuando las empresas con beneficios sean el 60 o el 70%, el panorama va a cambiar. Y por supuesto, si hay empresas que pueden subir salarios, nadie se va a poner en contra, si eso va acompañado de competitividad», detalló.

 

No todo es de color de rosa. A Rossell sus homólogos le preguntan mucho, como él mismo reconoce, por «el caso catalán y la aparición de ciertos partidos nuevos». «Desgraciadamente estos son puntos negativos, porque todo lo que no es seguridad en el mundo económico, pues es negativo».

 

El presidente de la CEOE no pronuncia la palabra independencia, pero sus argumentos muestran con contundencia su oposición a las ideas del presidente de la Generalitat, Artur Mas. «Es un problema político, económico y social y hay que arreglarlo, abordar el problema poniéndolo encima de la mesa, analizarlos con la cabeza muy fría, porque no hay otra solución. Uno de los más importantes es qué competencias tienen unos y otros. Hemos transferido alrededor de 1.000 competencias en los últimos años. Lo que hay que hacer es clarificar quién ha de hacer las cosas a nivel local, autonómico y estatal. Y yo diría ir más lejos: muchos de estos temas transferirlos a Europa, porque ese es el futuro», pidió.

 

«En este momento, en vez de ir hacia delante, que es ir hacia Europa, muchas veces estamos mirando hacia atrás. ¡Si España va a ser poco independiente dentro de 50 años. Va a ser Europa. Por tanto, ir hacia atrás yo creo que es ir en contra de las agujas del reloj y de la historia. En el tema de Cataluña hay muchas cosas que se pueden arreglar por las buenas, fácilmente, es un problema de gestión. Hay que hablar, explicarnos, ver donde están las diferencias, porque esa problemática no es tan grande», añadió, apelando además a la vía del consenso. «Lo que más me preocupa es que no podamos hacer las reformas que España tiene que hacer. Y para eso hacen falta grandes acuerdos nacionales en diferentes temas; hay que abordar de forma conjunta montones de asuntos», dijo.

 

Más reformas

Rosell hace constantes referencias a la necesidad de las reformas, porque «los empresarios somos pragmáticos y queremos hacer las cosas simples, que nos regulen poco, pero muy bien. Normalmente en Europa uno de los problemas que tenemos todos y cada uno de los países es que regulamos muchísimo y muy mal». El camino de las reformas estructurales todavía es largo y Rosell se detiene, por ejemplo, en las necesidad de la simplificación: «Los costes administrativos de Europa son terriblemente caros comparados con Estados Unidos. Un informe señala que ese coste en Europa representa el 3,5% del PIB, mientras en Estados Unidos es del 1,5%, lo que significa que las empresas europeas partimos con una desventaja de dos puntos porcentuales».

 

Sobre la necesidad de la simplificación y clarificación en la legislación, para hacer las cosas más fáciles a las empresas y a los ciudadanos, el presidente de la CEOE explica «un dato tremendo», según sus palabras. «Cuando una empresa o un particular no está de acuerdo con una inspección fiscal y lo lleva a un tribunal económico administrativo, el 45% de las veces gana, y la administración pierde. Esto quiere decir que la legislación no es clara ni definida. Vamos poniendo parches continuamente y al final no sabemos lo que legislamos. Y si a ello se le añade la legislación fiscal en manos de las autonomías, esto se convierte en un auténtico caos», relató.

 

Finalmente, Rosell apunta que hay que meterle mano a la reforma de la administración pública: «Esa reforma es muy complicada, con 17 autonomías y 8.200 ayuntamientos, hay que hacerla con bisturí. Lo que hay que decir es que vamos hacia Europa». En definitiva, Juan Rossel considera que Europa es el futuro, tanto para las empresas como para los ciudadanos y los países de la UE.

 

 


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