Bruselas insta a España a adaptar más la edad de jubilación a la esperanza de vida

La Comisión Europea también pide ajustes en el tamaño del Estado para evitar desviaciones a medio y largo plazo en el déficit

 

La Comisión Europea considera que España tiene que hacer un esfuerzo aún mayor para limitar su déficit primario y evitar que siga creciendo el peso de la deuda respecto al PIB, por lo que debería reformar aún más el sistema de pensiones y reducir el tamaño del Estado. Aunque este informe que acaba de hacerse público no contradice las consideraciones anteriores que excluían esfuerzos adicionales en 2012 y 2013, advierte que si no cambia la tendencia actual, se prevé que España tendrá una brecha fiscal del 5,3% del PIB a medio plazo y del 4,8 % a largo, por lo que, para evitarlo, en las próximas dos décadas necesitará hacer un ajuste estructural de alrededor de 50.000 millones de euros para garantizar la sostenibilidad de sus finanzas.

 

Lo que propone la Comisión no es que el Estado reduzca en esa cantidad los gastos de funcionamiento, sino que disminuya definitivamente su tamaño en esa proporción antes de 2030.La Comisión Europea considera necesario tambié n que España adapte más la edad de jubilación a la esperanza de vida, a fin de garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo. En su informem, la CE afirma que España ha acometido «una importe reforma de las pensiones en 2011 con un impacto positivo visible en el gasto» de las mismas, pero la ve insuficiente a medio y largo plazo.

 

El Gobierno, junto con un retraso de la edad de jubilación a los 67 años en 2027 también planea introducir un «factor de sostenibilidad» que ajusta cada cinco años los parámetros fundamentales del sistema de pensiones a los cambios en la esperanza de vida, señala la CE. No obstante, agrega, «el gasto público en pensiones previsto permanece claramente por encima de la media de la Unión Europea (UE) hasta 2060, incluso si se tienen en cuenta los efectos de la reforma».

 

Según la Comisión Europea, la deuda española pasará del 69,3% del PIB en 2011 al 97,1% en 2014, con lo que España se pondrá por encima de la media del 88,8% del conjunto de la UE, a pesar de que el déficit estructural primario ha bajado en el mismo periodo del 5 % al 1,3%. El objetivo es volver a una proporción de 60% de deuda respecto al PIB en 2030. En caso de que España no cambiase la tendencia, la Comisión cree que la deuda puede llegar hasta el 114% en 2020 e incluso al 129,4% en 2030, que son cifras que se consideran en el umbral de la insostenibilidad.

 

 


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