CEOE advierte que subir un 1,5% los salarios daña la competitividad

¿Qué pasaría si los salarios subieran un 1,5% como mínimo tal y como piden los sindicatos en la negociación del Acuerdo de Negociación Colectiva? Según CC OOy UGT una subida de estas características supondría un mensaje de recuperación del poder de compra que repercutiría positivamente en la reactivación del consumo y la demanda interna. Esto sería necesario para apuntalar el crecimiento, según los técnicos de las centrales.

 

Sin embargo, desde el lado empresarial las cosas se ven muy distintas. Según el argumentario enviado por los técnicos de CEOE a sus asociados una subida significativa de los sueldos, sobre todo este año, tendría tres efectos negativos.

 

En primer lugar, los empresarios aseguran que un alza del 1,5% o superior supondría un aumento de costes laborales “y, por lo tanto, una barrera de entrada a los desempleados”.

 

Derivado de este aumento del coste salarial, si se tiene en cuenta que en los ciclos económicos de recuperación se agotan las ganancias de productividad los costes laborales unitarios –lo que cuesta elaborar una unidad de producto– se dispararían por encima de los de sus más directos competidores de la zona euro. Esto situaría a las empresas españolas en una clara desventaja competitiva.

 

En concreto, desde CEOE calculan que si el PIB creciera un 2,5% y los salarios se incrementaran el 1,5% que piden los sindicatos, los costes laborales unitarios en España crecerían al menos un 1,2%. Esto supondría varias décimas por encima de la media prevista para el avance de estos costes en la unidad monetaria, fijada en menos del 1% para 2015.

 

Y dado que lo que plantean los sindicatos es un suelo, si las retribuciones subieran un 2% los costes salariales unitarios se elevarían un 1,7% y un 2% en los próximos dos años, un punto por encima del avance que registrarán los países de la zona euro. Si esto se produjera, España perdería el equilibrio alcanzado el pasado año cuando consiguió alinear el avance de sus costes laborales unitarios con la media de la zona euro, por primera vez desde la llegada del euro.

 

Qué ocurrió en 2014

Además, la patronal alerta sobre un posible tercer efecto negativo. Según dice, un aumento de las características del que piden los sindicatos daría menos margen a los negociadores de los convenios para introducir salarios variables. Así, aseguran que con aumentos del 1% si se quieren añadir fórmulas de salario variable y cláusulas de garantía salarial, el coste salarial final se podría duplicar.

 

Dicho esto, los técnicos de CEOE recurren a lo ocurrido en 2014 para desarmar los argumentos sindicales. A falta de conocerse los datos del cuarto trimestre, recuerdan que la demanda interna podría aportar un crecimiento al PIB de dos puntos porcentuales y el consumo privado aumentaría cerca del 2,4%. Mientras que los costes salariales estuvieron estancados el pasado año y la creación se situó en tasas del 1,2% en media anual, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Y añaden que en España “la creación de empleo pesa más en el consumo que el incremento de los salarios debido a los altos niveles de desempleo”.

 

 

El uso del IPC también genera polémica

Otra de las cuestiones que separan a patronal y sindicatos a la hora de firmar las recomendaciones salariales para este año y el próximo es la referida al papel que debe jugar la inflación en la fijación de los incrementos retributivos.

 

Los sindicatos creen que la fórmula para fijar estas alzas debería tener como referente el 0,6% de IPC que incluyen los Presupuestos Generales en 2015.

 

Pero los empresarios rechazan frontalmente esa propuesta y se remiten a las previsiones de los expertos que prevén caídas de precios de entre el 0,5% y el 0,8% este año, según el documento enviado por CEOE a su Junta Directiva. Así, la patronal recuerda que “en un escenario de inflación baja e incluso negativa, cualquier incremento salarial supone ganar poder adquisitivo”.

 

Por el contrario, CEOE también se pone en el escenario contrario, si los precios subieran. En ese caso argumentan que cualquier variación en el precio del petróleo o las actuaciones del Banco Central Europeo (BCE) para devolver la inflación a su objetivo cercano al 2% podrían hacer que los precios comiencen a subir a finales de 2015. “En consecuencia –señala CEOE– cualquier referencia al IPC en el criterio salarial, trasladaría toda la incertidumbre y el coste asociado al sector empresarial, mientras que asegura a los trabajadores el poder adquisitivo”. Por ello, concluyen que:“la inflación no se puede usar como criterio negociador”.

 

Sin embargo, los sindicatos insisten en lo contrario. Es más además de utilizar este criterio para fijar las alzas salariales quieren añadir las cláusulas de garantía salarial, tan en desuso ahora por el bajo nivel de precios. De hecho en la actualidad apenas el 30% de los trabajadores con convenio tienen una de esas cláusulas.


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