Los sindicatos y patronal perderán el control de los fondos para formación

El PP quiere someter a “concurrencia competitiva” las tareas que ahora ‘monopolizan’ los agentes sociales. Además, deberán ceder protagonismo a los autónomos.

 

Para la patronal y los sindicatos será difícil olvidar la resaca electoral del 20N, si se tiene en cuenta el paquete de novedades que  Mariano Rajoy ha preparado para ellos. Los populares ya les habían avisadodequedebían“ estarala altura de la crisis”, un toque de atención que se concreta en que dejarán de recibir subvenciones y perderán el control directo de los fondos para formación.

 

Lo más urgente para el PP es recortar el gasto para ayudar a cumplir con el objetivo de déficit que exige Bruselas. Así que desde Génova están decididos a implantar en todo el territorio el “modelo manchego balear”, esto es, suprimirlos liberados institucionales; anular los alquileresdelocales que ahora se pagan a ciertas organizaciones, y disolver el Consejo Económico y Social (CES) de cada región, un órgano consultivo que reparte dietas entre empresarios y sindicatos.

 

“En un momento difícil hay que aceptar  determinados recortes. Lo aceptamos y creo que hay que hacer un esfuerzo”, señala un alto cargo de CEOE, convencido de que los ajustes no se notarán tanto en su organización.

 

La clave, explica, es que la patronal se mantiene gracias a las cuotas de asociados, si bien el ejerciciode2010–últimosdatos– Refleja que más de la mitad de los 500 millones que mueve provienen de fondos públicos (la cifra tiene en cuenta tanto las subvenciones directas de Trabajo como las ayudas indirectas que gestionan). La cifra es mayor entre las centrales,quedurante esta crisis han engullido al menos 1.600 millones de euros por estas vías. En ambos casos, se trata de un cálculo aproximado dada la complejidad organizativa de los agentes sociales.

 

Los dolores de cabeza no acaban ahí. El PP quiere abrir a “concurrencia competitiva” Cada programa que ahora gestionan patronal y sindicatos. Esto significa que cuando una Administración o empresa necesite llevar a cabo un plan –de prevención de riesgos laborales, de comercio exterior o igualdad de género, por ejemplo– esa convocatoria se abrirá al gran público. Así, la opción más eficiente asumirá la “encomienda de gestión”.

 

Éste es uno de los puntos que levantan más ampollas,ya que afectará al modo de trabajo de la intocable Fundación Tripartita, que controlan CEOE, CCOO y UGT. Esta macrohucha, alimentada con fnodos públicos, les reparte cada año 800 millones de euros sólo para cubrir la formación de los trabajadores en activo. El objetivo para esta Legislatura es dotar de mayor transparencia a este organismo. Apesar de que los fondos son“finalistas”–cadacéntimo repartido debe destinarse a gestionar cursillos exclusivamente–, los agentes sociales se llevan comisiones de entre el10%yel20%, una grieta que los populares quieren subsanar abriendo el modelo a la iniciativa privada.

 

La tercera novedad tiene que ver con el rol que juegan la patronal y los sindicatos en el llamado diálogo social, la mesa donde se acuerdan las reformas laborales y los acuerdos de negociación colectiva para fijar incrementos de salarios, un poder que los populares consideran excesivo dada la experiencia de la crisis.

 

Se trata de un tándem cojo: ni la patronal representa a todos los empresarios ni las centrales son la voz de todos los trabajadores. La revolución que quiere Génova pasa por ceder protagonismo a autónomos y pymes, lo que  supondría la entrada de un nuevo jugador –la Federación ATA–, en el diálogo social, según Fuentes populares.


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