Mitos sobre Picaduras de Insectos

En nuestro planeta se calculan al menos 1.000.000 de especies de insectos conocidos, aunque probablemente esta cifra es superior a medida que se van descubriendo nuevas. En España se calcula que el número de especies ronda las 40.000.

Estudios de la Royal Entomological Society de Londres, concluyen que habitan unos 10.000 millones de insectos por km2. La Tierra tiene, aproximadamente, más de 510.000 millones de km2, por lo que el resultado de la multiplicación es absolutamente abrumador.

La única zona del planeta exenta de insectos es La Antártida, debido a la rigurosidad de su climatología (solamente se ha descrito una especie de mosca sin alas en algunas zonas).

Al margen de estas curiosidades, la convivencia con estas especies -aunque necesaria e imprescindible para el mantenimiento del ecosistema de la Tierra- también pueden ocasionar molestias y problemas que pasamos a detallar.

¿De qué insectos hablamos?

Arácnidos: Araña, escorpión, ácaros y garrapata.

Insectos:

  • Himenópteros (Abejas, abejorros, avispas, avispones, hormigas, etc.)
  • Hemípteros (chinches, etc.)
  • Dípteros (moscas, mosquitos, tábanos, etc.)
  • Afanípteros (pulgas)
  • Lepidópteros (Orugas)
  • Piojos (piojos del pelo, cuerpo, pubis)

Miriápodos: Escolopendra, ciempiés, etc. 

mosquito

¿Cómo se manifiestan las picaduras?

Las picaduras de insectos son una causa frecuente de consulta médica. Normalmente ocasionan cuadros banales y, en la mayoría de ocasiones, no precisan de un tratamiento específico. Sin embargo tampoco es raro observar complicaciones de tipo infeccioso, tóxicas  y/o inmunológicas. En otras circunstancias los insectos se pueden convertir en vectores, esto es, en transmisores de enfermedades, por ejemplo: el virus Zika, Dengue, Chicunguña, o parásitos como la malaria etc.

Según el tipo de especie puede haber diferentes manifestaciones clínicas. La sintomatología de la picadura puede ser de características locales, extensas y sistémicas.

La gran mayoría producen pápulas urticariformes y dolorosas, que se resuelven en su mayoría en horas o pocos días, y en muchas ocasiones sin precisar de ningún tipo de tratamiento.

En ocasiones se pueden manifestar reacciones locales más extensas cuya evolución puede ser de 48 horas o más, y se resuelven en 4 o 5 días.

Más raramente se puede presentar una reacción alérgica sistémica grave, que debuta de forma aguda y puede ocasionar anafilaxia con manifestaciones clínicas en forma de disnea o dificultad para respirar, sibilancias, estridor, hipoxemia y siempre merecen una atención médica inmediata.

¿Qué podemos hacer ante una picadura?

  1. En primer lugar lavado y desinfección de la zona afectada con agua y jabón.
  2. Se puede aplicar algún tipo de antiséptico local, preferiblemente no colorante.
  3. Se puede colocar hielo local (envuelto en tela para evitar lesionar la piel), de esta forma disminuye la absorción de venenos y se reduce la inflamación.
  4. Intentar sacar el aguijón evitando usar pinzas para no apretar el saco de veneno. (Lo mejor es utilizar un objeto romo como una tarjeta de crédito)
  5. Reposo y elevación de la extremidad si la picadura se ha producido en ella.
  6. Si la lesión produce picor, se puede utilizar loción de calamina o amoniaco. Se puede aplicar crema de corticoide de potencia media y antihistamínicos orales si el prurito es intenso. El dolor lo podemos controlar con analgésicos habituales tipo paracetamol y/o ibuprofeno.
  7. En caso de sospecha de infección se tendrán que utilizar antibióticos bajo prescripción médica.
  8. En caso de anafilaxia se tendrán que utilizar los protocolos de soporte vital con carácter urgente, ya que es una emergencia médica. Es importante el disponer de auto inyectores de adrenalina -previa formación de su utilización- en personas con antecedentes de haber sufrido reacciones graves.

¿Cómo podemos prevenir las picaduras?

  • Se tendrá en cuenta el lugar geográfico donde se esté, ya que no es lo mismo estar en Europa, América o Asia, cada lugar tiene unas características medioambientales y un ecosistema  diferente.
  • Evitar lugares húmedos como ríos, estanques, colmenas…
  • Evitar caminar descalzo en el campo y zonas húmedas, piscinas…
  • Eludir los paseos en zonas húmedas al atardecer y amanecer.
  • No dejar la ropa en el suelo o en todo caso sacudirla antes de usarla.
  • No remover y levantar piedras del suelo.
  • No utilizar perfumes y aromas intensos.
  • Vestir con ropa clara y holgada preferiblemente con mangas y pantalones largos.
  • Utilizar mosquiteras para dormir. Se pueden impregnar con insecticidas  (permetrina al 0,5%). Procurar otros medios físicos como mallas en ventanas y puertas, etc.
  • Usar repelentes. En niños/as menores de dos años recomendable con aceite de citronella, eucalipto (al ser poco tóxicos) En adultos se pueden utilizar repelentes DEET (N,N-dietil-m-toluamida). Hay que ir renovando la aplicación cada 4 o 5 horas.
  • Insecticidas de uso ambiental, repelentes eléctricos, etc.
  • Higiene adecuada de mascotas, collar anti pulgas…
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Llévala contigo para estar prevenido y saber cómo actuar en caso de situaciones de emergencia. Encontrarás multitud de protocolos a modo de ficha práctica (qué es, síntomas, cómo actuar) organizados por categorías.

Incluye:

  • Un buscador de términos por síntoma o categoría para facilitar el acceso rápido a la información.
  • Infografía de apoyo que ilustra los pasos a seguir para una mejor comprensión y aplicación por el usuario en caso necesario.
  • Botón de llamada directa al teléfono 112 para solicitar ayuda en caso de emergencia.