Prevención y detección del cáncer

Según The Global Cancer Observatory, organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ubicado en Lyon (Francia), España contaba con cerca de 46.400.000 habitantes en el año 2018, periodo en el que se produjeron 270.363 nuevos casos de cáncer, lo que representaba el 0,58% de la población. En el mismo periodo, en todo el mundo, fueron 18.078.957 los nuevos casos detectados.

En España, por número de casos diagnosticados en ambos sexos, ocupa el primer lugar el cáncer colorrectal, seguido del de mama, próstata, pulmón y vejiga. Por sexos, en el caso del hombre, el de próstata ocupa el primer lugar, seguido del colorrectal, pulmón, vejiga y riñón. En la mujer, el de mama ocupa el primer lugar, seguido del colorrectal, pulmón, cuello uterino y páncreas.

La importancia de la prevención primaria y secundaria

Una vez conocidos los datos, podemos deducir que nos encontramos ante un problema sanitario de primera magnitud. De todo ello cabe deducir la importancia de establecer estrategias encaminadas a promover la prevención del cáncer. Esto se puede conseguir mediante la prevención primaria, es decir, evitando los factores de riesgo potencialmente inductores o favorecedores del desarrollo de la enfermedad oncológica; y la prevención secundaria, que sería la detección precoz de los tumores para modificar la posibilidad de desarrollar la enfermedad. Se estima que cuatro de cada diez cánceres se pueden evitar.

El cáncer, una enfermedad que se puede prevenir

En la prevención primaria es importante identificar y evitar los factores de riesgo. Existe un claro consenso de las situaciones que se pueden modificar y que están estrechamente relacionadas con el desarrollo de la enfermedad. La Comisión Europea, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó un primer código contra el cáncer en 1987, siendo la última actualización la del año 2016, y que consta de doce puntos identificables y modificables de factores de riesgo que se enumeran a continuación.

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Aumentar la ingesta de cereales integrales, legumbres, frutas, verduras y hortalizas. Limitar los alimentos hipercalóricos (azúcar y grasas de origen animal). Evitar la carne procesada y limitar el consumo de carne roja y el exceso de sal. La OMS recomienda el consumo de dos raciones al día de fruta y 2 o 3 de verduras u hortalizas al día. La dieta rica en vegetales y frutas nos protegen ante el riesgo de padecer cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

MANTENER UN PESO SALUDABLE

Procurar mantener un índice de masa corporal (IMC) por debajo de 25. El sobrepeso y la obesidad están relacionados con el riesgo de padecer cáncer de colon, mama, endometrio, esófago, riñón y vesícula biliar.

LIMITAR O ELIMINAR EL CONSUMO DE ALCOHOL

Hay evidencias contrastadas que demuestran que el consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, etc. Existe, además, un riesgo aumentado cuando se consume simultáneamente con el tabaco.

REALIZAR EJERCICIO FÍSICO

Evitar el sedentarismo y realizar ejercicio físico de intensidad moderada y de forma regular. Según diversos estudios realizados, media hora de actividad física tres veces por semana proporciona importantes beneficios para nuestro organismo.

NO FUMAR

Aproximadamente el 30% del total de los cánceres están relacionados de una u otra forma con la exposición al tabaco. Casi el 90% de los cánceres de pulmón en el hombre son originados por el tabaquismo, lo mismo ocurre en las mujeres en aproximadamente el 70%. El abandono del hábito de fumar reduce de forma muy significativa el riesgo de desarrollar cáncer.

VIVIR SIN HUMO

Fomentar los espacios sin humo tanto en el hogar como en el lugar de trabajo, en lugares de ocio, etc. La exposición al humo del tabaco en lugares cerrados aumenta la posibilidad de desarrollar cáncer (fumador pasivo).

EVITAR EXPOSICIONES PROLONGADAS AL SOL

Especialmente en niños y adolescentes y en personas con tendencia a sufrir quemaduras. Se aconseja evitar las cabinas de rayos UVA. La luz ultravioleta es la principal fuente implicada en el cáncer de piel. Utilizar protección solar y evitar la exposición al sol en horas de máxima insolación.

EVITAR CONTACTO CON SUSTANCIAS CANCERÍGENAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO

Utilizar sistemas de protección individual y seguir la normativa de manipulaciones y prevención de riesgos si se tiene que utilizar sustancias potencialmente peligrosas. Los factores cancerígenos de origen laboral se estiman alrededor del 5%, siendo origen del cáncer de pulmón, vejiga, pleura, laringe, leucemia, fosas nasales y piel, los que más están relacionados con la actividad industrial/laboral.

EVITAR LA EXPOSICIÓN A RADIACIONES

Fundamentalmente de radón, gas radioactivo natural procedente de la descomposición del uranio, que emana del subsuelo y suele acumularse en las partes bajas de las viviendas, sótanos, garajes, recintos cerrados, etc. La exposición de forma prolongada a este gas aumenta el riesgo de cáncer de pulmón siendo la segunda causa después del tabaquismo. Según la OMS, se estima que puede ser el responsable entre el 3% y el 14% de los casos de cáncer de pulmón. Mejorar la ventilación y sellando pisos y paredes de plantas bajas se pueden rebajar de forma importante los niveles de radón.

FOMENTAR LA LACTANCIA MATERNA

Cuanto más prolongado sea el tiempo de lactancia hay menos probabilidades de padecer cáncer de mama siendo un factor protector. Limitar la terapia hormonal sustitutiva también es necesario ya que puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, endometrio y ovario.

SEGUIR LOS PROGRAMAS DE VACUNACIÓN DE LOS NIÑOS/AS

La vacuna de la hepatitis B (en recién nacidos) ya que hay una clara evidencia que la infección por el virus de la hepatitis B y C pueden inducir al desarrollo de cáncer de hígado. La vacunación del virus del papiloma humano (en las niñas) es recomendable ya que está implicado en el proceso de inducción del cáncer ginecológico. Es también importante tomar medidas preventivas frente a otro tipo de infecciones e infestaciones con alto riesgo de producir cáncer como la esquistosomiasis, trematodo, etc.

PARTICIPAR EN LOS PROGRAMAS DE CRIBADO DE CÁNCER

Recomendados por los servicios públicos de salud y establecidos para una detección precoz.

Los programas de detección precoz salvan vidas

Los métodos de cribado o screening que se utilizan para la detección precoz del cáncer, forman parte de lo que se denomina la prevención secundaria. Una pronta intervención puede ser fundamental para modificar la historia natural de la enfermedad, empleándose una serie de criterios y estrategias según factores de riesgo y edad.

A continuación se enumeran  los más importantes en relación con los diferentes tipos de tumores donde se puede hacer el cribado, aunque no todos con la misma efectividad y fiabilidad.

  • Cribado del cáncer de mama: la autoexploración mamaria se aconseja realizarla mensualmente después de la menstruación, aunque no ha demostrado tener impacto sobre la mortalidad en este tipo de cáncer. La exploración clínica mamaria efectuada por especialista puede detectar casos palpables. Las exploraciones efectuadas con técnicas de imagen, mamografía, ecografía, están recomendadas en mujeres entre 50 y 75 años de forma bienal, incluso resonancia magnética en mujeres con riesgo de cáncer asociado a mutaciones genéticas en BRC1 y BRC2.

  • Cribado del cáncer colorrectal: el test de sangre oculta en heces es una prueba sencilla y económica aunque su sensibilidad es limitada. Se aconseja realizarla cada dos años a partir de los 50 años. Es efectivo completándolo con otras estrategias. La sigmoidoscopia flexible y colonsocopia son las pruebas diagnósticas que se deben utilizar ante resultados positivos en el test de detección de sangre en heces. No se recomienda el cribado antes de los 50 o después de los 75 años.

  • Cribado del cáncer de cérvix: la citología de frotis vaginal (Papanicolau) es efectiva y con excelentes resultados. Se aconseja realizarla cada tres años a partir de los 25 años, y cada cinco años en mayores de 40 años. A partir de los 65 años no es preciso el cribado si los efectuados anteriormente han sido negativos.

  • Cribado del cáncer de próstata: la determinación del antígeno prostático (PSA), la exploración urológica con tacto rectal y ecografía transrrectal son útiles y recomendables efectuadas en conjunto. Determinaciones normales del PSA no son garantía de ausencia de cáncer ya que casi un tercio de los hombres diagnosticados de cáncer de próstata presentan valores normales. No existe pues una clara recomendación para realizar el cribado del cáncer de próstata solo con la determinación del antígeno prostático (PSA) sino es completada con una exploración por especialista. Si tiene valor en los hombres con historial familiar de cáncer de próstata a edad temprana, hombres de raza negra y hombres con expectativa de vida mayor de 10 años, por lo que es conveniente hacer la determinación en los hombres comprendidos entre los 50 y 75 años.

El Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra cada 4 de febrero, busca informar, concienciar y sensibilizar sobre esta enfermedad, fomentando la prevención con el objetivo de promover un diagnóstico precoz e impulsar protolocos de actuación rápidos. 

Desde Egarsat, nos sumamos a la causa, hoy y todos los días, centrando nuestro esfuerzo en la prevención y el control de la enfermedad, mediante la reducción en la exposición a los factores de riesgo del cáncer y la mejora en el acceso al diagnóstico temprano y tratamientos adecuados.

DRJoanFrancesc

Doctor Joan Francesc Hernández Terradas

Coordinador Médico de Grandes Cuentas
Dirección de Gestión del Mutualista