¿Cómo trabajar ante la ola de calor?

Nos encontramos ante la primera ola de calor del año y de este verano que acaba de comenzar. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), las altas temperaturas tomarán gran parte de España en los próximos días, donde se alcanzarán temperaturas superiores a 40 grados durante el día y no descenderán de los 20 grados durante la noche. Se trata de una masa de aire de origen africano, muy cálido y seco, que viene acompañado de polvo en suspensión y una fuerte calima.

Los trastornos relacionados con el ambiente térmico en el lugar de trabajo se originan sobretodo en verano cuando el calor en el lugar de trabajo llega a alcanzar niveles muy altos, que repercuten muy negativamente en la salud de los trabajadores/as llegando incluso a situaciones extremas como la muerte.

Desde Egarsat, conscientes de esta problemática, hemos querido reunir en este artículo algunos consejos básicos aplicables para un gran número de colectivos, como el de la construcción, el sector agrícola o la hostelería, que realizan la mayor parte de su trabajo expuestos al Sol, siendo más vulnerables a sufrir consecuencias de estrés térmico, entre las que se encuentra el golpe de calor.

ES IMPORTANTE SABER que el cuerpo humano necesita entre 5 y 7 días para adaptarse a entornos calurosos y que, el primer día de trabajo en un ambiente caluroso, tendremos más tensión y aflicción que el segundo y posteriores, debido a que la temperatura del cuerpo, el número de pulsaciones y la incomodidad en general aumentan notablemente. Una vez transcurra ese plazo de adaptación tampoco debemos confiarnos, aunque notemos menos agobio o tensión.

Es necesario seguir estos consejos desde el primer día hasta el último en este tipo de ambientes:

 

  1. Hidratarnos constantemente:
  • No esperar a tener sed para tomar líquidos.
  • No beber líquidos muy fríos.
  • Beber cada 15-20 minutos entre 100 y 200 ml.
  • No tomar cafeína, alcohol, ni líquidos azucarados, ya que favorecen la deshidratación.

 

  1. Trabajar en equipos de dos personas como mínimo: hay que evitar que los trabajadores/as queden aislados en su puesto de trabajo, para que siempre puedan prestarse ayuda en caso de tener problemas. Se trata de evitar el trabajo individual, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores/as.

 

  1. Controlar a diario nuestro peso: si tenemos significativas pérdidas de peso, la mayor parte es de agua, por lo que deberemos hidratarnos con más frecuencia.

 

  1. Usar ropa adecuada y transpirable:
  • Las prendas anchas, de tejidos naturales (lino o algodón) y colores claros actúan como pantallas protectoras en ambientes calurosos, independientemente de que haya exposición solar, ya que la ropa ancha crea una bolsa de aire que ayuda a transpirar.
  • Los cascos de protección, gorras o sombreros, las gafas de sol y las cremas protectoras solares, actúan como equipos de protección individual (EPI) que no deben faltar en el día a día de los trabajadores/as que desempeñan su labor en el exterior, especialmente en los días más calurosos del año.

 

  1. Comer ligero y con un punto de sal: tanto la ingesta de ensaladas, frutas, verduras, gazpachos o zumos, como el salar ligeramente las demás comidas, contribuye a recuperar las sales perdidas con el sudor. Son alimentos de digestión ligera, que evitan que la sangre se concentre en el estómago, cosa que impide que el sistema circulatorio trabaje óptimamente como refrigerador corporal.

 

  1. Adaptar la jornada de trabajo a las altas temperaturas:
  • Organizar el trabajo para reducir el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tareas siempre que haya lugares con menor exposición que lo permitan.
  • Limitar, en la medida de lo posible, el trabajo físico y promover la planificación de las tareas más pesadas para las horas menos calurosas del día.
  • Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación, organizando breves ciclos de trabajo-descanso durante la jornada.

 

Cuando las temperaturas sean extremas, especialmente en las conocidas “olas de calor”, el organismo está sometido a una demanda energética más alta y, por eso, es importante modificar y adoptar ciertos comportamientos en el funcionamiento habitual, aspecto que permitirá prevenir y mitigar los efectos negativos de la exposición a altas temperaturas.

 

La prevención es la mejor medida contra el calor en el entorno laboral. La empresa deberá tener en cuenta el riesgo de exposición a temperaturas extremas, para detectar aquellos trabajadores/as especialmente sensibles y proponer medidas preventivas específicas.

Además, deberá tener en cuenta la situación individual de cada persona e informarla de las recomendaciones específicas. Las variaciones interpersonales son importantes y están principalmente influenciadas por la aclimatación, el entrenamiento físico, la edad (la tolerancia se reduce con la edad), el sexo (las mujeres toleran menos el calor), el régimen alimenticio y la toma de medicamentos.

 

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