COVID-19: Mascarillas y respirabilidad

El uso mayoritario de mascarillas genera dudas e inquietudes a todos aquellos que las utilizamos. Entre otras cuestiones, es habitual preguntarse si éstas afectan a nuestra respirabilidad, y cuestionarse si se respira bien con ella durante largos periodos de tiempo o si es perjudicial utilizarla al realizar un trabajo dinámico.

  • Es preciso recordar que el criterio establecido por el Instituto de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) para el uso de mascarillas en los puestos de trabajo, es que la elección se determine según el nivel de exposición al riesgo de infección junto con el tipo de trabajo a realizar.

LA MASCARILLA Y LA RESPIRACIÓN

Las mascarillas se han convertido en una herramienta indispensable y de uso cotidiano para la población en general, puesto que, junto con el distanciamiento social, es una medida preventiva fundamental para evitar el contagio y la propagación de la Covid-19.

La eficacia de la mascarilla responde a dos condiciones: por un lado, a su nivel de filtración, que impide que partículas y aerosoles con el virus traspasen la barrera de contagio; y por otro lado, a que ésta se ajuste bien a la cara.

Algunas personas manifiestan cierta falta de aire, más o menos intensa, al utilizar la mascarilla y en función del tipo que utilice. Esto es debido a dos factores: filtración y respirabilidad, que se pueden consultar en el momento de su compra leyendo el etiquetado.

En el mercado existen distintos tipos de mascarillas, con diferente nivel de filtración y de respirabilidad.  

  • A niveles de filtración más altos, menos probabilidades de que el virus traspase la barrera.
  • La respirabilidad se mide en pascales por centímetro cuadrado (Pa/cm), una unidad de presión. Para conocer si la mascarilla ofrece mayor o menor resistencia a la respiración, hay que fijarse en esta unidad, que aparece en la etiqueta: a valores más altos, peor respirabilidad.

Según establece el Ministerio de Sanidad, el valor debe ser inferior a 60Pa/cm2, por lo tanto, para asegurarnos de una buena respirabilidad, es importante utilizar mascarillas homologadas que garanticen que el nivel de respirabilidad esté por debajo de este valor.

Es importante tener en cuenta que los problemas de respirabilidad pueden derivar tanto en dolores de cabeza incipientes, sensación leve de ahogo, así como en un malestar o disconfort, pero nunca son atribuibles a una falta de oxígeno o hipoxia. Diferentes estudios realizados han demostrado que no hay cambios significativos en la saturación de oxígeno en sangre por el uso de mascarillas.

Al respirar con mascarilla, en todo caso, se filtra el aire a través de su tejido, con el oxígeno necesario. Puede que algunas personas sientan que les “falta el aire”, y por ello necesitan respirar con más fuerza. Para reducir este malestar, se recomienda:

  • Evitar respirar de forma superficial.
  • Aprender a respirar de forma profunda. Para ello, es conveniente practicar una respiración abdominal o diafragmática, ya que ayuda a llevar gran cantidad de oxígeno a los pulmones y evita así una sensación de ahogo o malestar.

Por último, es preciso recordar que el criterio establecido por el Instituto de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) para el uso de mascarillas en los puestos de trabajo, es que la elección se determine según el nivel de exposición al riesgo de infección junto con el tipo de trabajo a realizar. Si el nivel de exposición al riesgo en el puesto de trabajo lo permite ante trabajos dinámicos, es decir, situaciones en las cuales se exige un esfuerzo físico, es importante dotar a los trabajadores de mascarillas con mayor respirabilidad.

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