La rentabilidad de la acción preventiva en la empresa

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Según Peter Drucker, gurú de la gestión empresarial: “el primer deber del negocio es sobrevivir y el principio guía de la economía comercial no es la maximización de las utilidades, sino evitar las pérdidas”.

Este principio debería marcar el enfoque que se debería otorgar a la prevención de riesgos laborales, evitando las cuantiosas pérdidas que provocan los accidentes laborales y enfermedades profesionales en la cuenta de resultados de las empresas.

Éstos tienen una serie de repercusiones sociales y humanas muy importantes, como el sufrimiento de los accidentados, familiares y el de la sociedad en general; repercusiones económicas para las empresas, como las indemnizaciones, deterioro de las instalaciones, equipamiento y materiales, sanciones y recargos, primas de seguros, incidencias en la producción, imagen de la empresa, competitividad, productividad, etc.; y las responsabilidades legales que puedan conllevar los accidentes.

Desde el punto de vista ético y moral, y tomando la prevención de riesgos laborales como valor estratégico, el coste humano que suponen los accidentes, es un argumento más que suficiente para prevenirlos y/o reducir su impacto. Ésta es una de las vías que tienen las empresas para alcanzar cuotas de excelencia empresarial más altas mejorando la salud y la calidad de vida de sus trabajadores.

 

La prevención como inversión, no como coste económico

 

Los denominados prevencionistas también debemos realizar un cambio de enfoque y de argumentos cuando hablamos de los beneficios que proporciona la implantación de la prevención de riesgos laborales en las empresas. Para ello, es necesario que integremos el cálculo de los costes de los accidentes en euros (€) en nuestro sistema de gestión de la prevención, ya que se trata del mismo lenguaje que hablan los gestores de las empresas (dirección general, dirección financiera, etc.). El objetivo es medir cómo contribuyen las medidas preventivas adoptadas en la mejora de la salud de los trabajadores y en el nivel de excelencia de la empresa, y cómo penalizan los accidentes de trabajo.

Un ejemplo para demostrar la rentabilidad de las medidas preventivas es el caso de una compañía de autobuses que tenía un problema de bajas por cervicalgia entre los conductores al girar el cuello cuando controlaban el descenso de los pasajeros.

Ante esta problemática, la empresa realizó una intervención ergonómica, con la incorporación de unos espejos panorámicos y de unas cámaras con monitor en su flota de vehículos. El objetivo era facilitar el control del descenso de los pasajeros del vehículo por parte de los conductores.

Teniendo en cuenta que el coste medio de un accidente por cervicalgia es de unos 3.000 € y que el coste del equipo de control (dos cámaras, monitor, etc.) es de unos 410 € podemos interpretar como, una baja por cervicalgia, equivale a la instalación de siete equipos de control de pasajeros.

Otro ejemplo del coste que suponen los accidentes y enfermedades profesionales para las empresas es el caso de una sentencia jurisprudencial que declaró una incapacidad permanente, origen de enfermedad profesional, por movimientos repetitivos de las extremidades superiores.

La actividad que desarrollaba la trabajadora durante media jornada, consistía en el montaje de interruptores alzacristales para vehículos y, durante la otra media jornada, en la verificación de su correcto funcionamiento. Para realizar este trabajo, debía levantar y transportar cargas con las manos; con los brazos colgando, también realizaba movimientos forzados y repetitivos con las manos al utilizar taladros con empuñadora corta, delgada y resbaladiza cuatro veces por minuto.

La suma de los costes directos (salario trabajador, sustituto, sanción por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, daños y perjuicios, recargo de prestaciones económicas y honorarios de abogados) ascendía a 220.546 €; y la inversión de una medida preventiva para evitar el problema que incluye un estudio ergonómico, la adquisición de equipos de manipulación de cargas, la herramienta manual ergonómica y el dispositivo para realizar tareas de fuerza y presión, hubiera supuesto un coste aproximado de un 10 % de los costes directos.

La prevención como herramienta de valor estratégico para generar una cultura preventiva

 

La implantación de la prevención de riesgos laborales, además de una obligación legal, genera beneficios para las empresas. La Agencia Europea de Seguri­dad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA), a través de su Proyecto Promoción de la Salud en el Lugar de Trabajo, indica que por cada 1€  invertido en promoción de la salud se obtienen entre 2,5 € – 4,8 € de beneficio.

En estos dos casos, en el cálculo de los costes solo se han tenido en cuenta factores tangibles como medidas materiales y tecnoló­gicas. No obstante, también es necesario, determinar cuáles son los factores intangibles (medidas organizativas y de formación, beneficios sociales, percepción y satisfacción de los trabajadores, mejora de la competitividad, etc.) que tienen una incidencia en la gestión de las empresas, aunque a veces son difíciles de cuantificar.

Para alcanzar altos niveles de excelencia empresarial, las empresas deben disponer de un sistema integral que les permita identificar y analizar los aspectos o situaciones que afecten positiva y negativamente a la gestión de las empresas, teniendo en cuenta los factores tangibles e intangibles.

Asimismo, es necesario que se produzca un cambio en la percepción de la prevención de riesgos laborales no solo como un imperativo legal, sino como una herramienta de valor estratégico para generar una cultura preventiva que facilite alcanzar niveles de excelencia más altos.

 

Bibliografía

NTP 982 – Análisis coste beneficio en la acción preventiva (I): bases conceptuales – INSST

 

Equipo de Gestión Preventiva

Dirección de Gestión de Mutualista

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