¿Perjudican las nuevas formas de fumar a la salud?

Desde que el marino “Rodríguez de Jerez”, considerado el primer fumador europeo, regresó con la nave “La Niña” del primer viaje de Colon a América en 1493 con un cargamento de hojas de tabaco, el hábito y las formas de fumar han ido evolucionando con el tiempo.

Hoy existen diversas formas y maneras de fumar. Desde la tradicional cajetilla de cigarrillos hasta llegar a las más novedosas que han aparecido en los últimos tiempos en el mercado, con la falsa intención de divulgar que las nuevas formas de fumar son menos perjudiciales para nuestra salud.

El tabaco de liar, se ha ido implantando de forma regular, principalmente por ser más económico y dar un toque de personalización al gusto del fumador. Contiene más monóxido de carbono y nicotina, con un mayor potencial de riesgo de ocasionar cáncer de laringe, esófago, faringe y boca.

La pipa de agua, cachimba o narguilé, de origen indo-persa, es un artilugio donde se utilizan tabacos especiales, con la posibilidad de aderezarlos con diversos aditivos de origen frutal, herbal, que endulzan y aromatizan el sabor. Se usan socialmente con una clara prevalencia en población adolescente.  Estudios contrastados revelan que son tan nocivas como fumar tabaco y crean adicción.

El cigarrillo electrónico (E-cigars), es originario de China, y llegó a nuestro entorno hace más de diez años. Se presentó como alternativa al tabaco convencional y es de uso habitual en personas con intención de abandonar el hábito tabáquico, aunque hay controversia  en la comunidad científica al respecto. El vapeo, que es como se ha denominado esta nueva forma de fumar, utiliza diversos concentrados de nicotina y otras sustancias como propilenglicol, glicerol, y aromatizantes que pueden ser tremendamente adictivos. Otros estudios realizados en animales de laboratorio, también demuestran que hay más susceptibilidad a las neumonías y enfisema pulmonar, utilizando esta forma de fumar.

El último dispositivo que ha aparecido en el mercado es el calentador de tabaco, conocido como IQOS (I Quit Ordinary Smoking), promocionado por la mayor tabaquera del mundo. Es un dispositivo que calienta en seco el tabaco compactado previamente con propilenglicol a una temperatura de  350º, sin llegar a la combustión por lo que no produce humo ni cenizas. Aunque no reduce de forma significativa la cantidad de nicotina inhalada, sí eleva los niveles de los hidrocarburos aromáticos policíclicos como el acenafteno, más que los cigarrillos ordinarios y es altamente adictivo según concluyen recientes estudios independientes, avalados por la Sociedad Española de Neumología.

No hay ninguna evidencia categórica de que estos últimos artilugios electrónicos sean eficaces en la ayuda a la deshabituación del tabaco, incluso podemos afirmar que su apariencia moderna puede ser un incentivo para desarrollar su uso y perpetuar el consumo de nicotina en población potencialmente sensible.

Lo que está por llegar son los dispositivos denominados Juul, que ya son los utensilios electrónicos más utilizados en los Estados Unidos. Se trata de un dispositivo parecido a una memoria USB, que se carga con cartuchos “JUULpods” precargados  con sales de nicotina extraídas de hojas de tabaco, con diversos sabores. Su apariencia moderna y su amigable diseño son, sin duda, toda una declaración de intenciones de la industria tabaquera para abrir nuevo mercado en la población joven y ser la antesala del consumo del tabaco tradicional, perpetuando así su consumo.

Podemos concluir pues, que cualquier sustancia o producto relacionado con el tabaco es peligroso para la salud. Los nuevos dispositivos electrónicos en auge en la actualidad, tampoco son una alternativa segura para dejar el hábito tabáquico. Las  nuevas regulaciones previstas por la administración se dirigen a la prevención y a la regulación cada vez más restrictiva del uso del tabaco en espacios públicos y campañas dirigidas fundamentalmente a la población joven al ser el grupo con menos  percepción de riesgo.

El tabaquismo es, sin lugar a dudas, el principal problema prevenible de salud pública en nuestro medio, y no hay que mermar esfuerzos en este empeño. Son los equipos de atención primaria, el primer eslabón de ayuda y tratamiento con el apoyo de la red de hospitales adscritos al programa sin humo.

 

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