Uso prudente de los antibióticos

Una breve historia de los antibióticos

La lucha contra las infecciones la podemos documentar desde hace más de 2500 años en China, donde se trataban infecciones cutáneas con la aplicación de hojas de soja donde, sobre ellas, había crecido un moho verde. En 1901, Paul Ehrlich (1854-1915) desarrolló el salvarsan (Arsfenamina) que fue el primer tratamiento efectivo para la sífilis, por lo que se puede considerar como la primera droga diseñada para curar una enfermedad y el principio de la quimioterapia antibiótica.

Sin duda, la imagen más reconocida cuando nos referimos a los antibióticos es la de Alexander Fleming (1881-1955), descubridor de la penicilina en el año 1928, aunque no fue introducida hasta el año 1942 tras el desarrollo e investigación de sus colegas universitarios, Howard Florey (1898-1968) y Ernst Chain (1906-1979), con quienes comparte el premio Nobel otorgado en 1945.

En 1932, Gerard Domagk (1895-1964) descubrió las sulfamidas con efecto antibiótico (Prontosil), posteriormente en 1944 Selman Waksman (1888-1973) desarrolló la estreptomicina. Es a partir de la década de los 50, cuando empiezan a aparecer nuevos antibióticos hasta completar un vasto arsenal en continua investigación.

Los antibióticos han salvado millones de vidas desde hace décadas, pero su uso indiscriminado en patologías banales no bacterianas o su uso inadecuado está provocando resistencias sin precedentes a algunos de los tratamientos más comunes, porque los hacen ineficaces en patologías que anteriormente si lo eran.

Resistencia a los antibióticos

Las resistencias bacterianas a los antibióticos son según la OMS una de las diez amenazas principales para la salud. El uso indiscriminado de los antibióticos ha comportado un aumento de las resistencias, que ocasionan cada año más de 33.000 muertes en Europa y más de 700.000 en el mundo.

La resistencia puede ser natural, provenir de mutaciones o bien originada por transferencia de genes. Se produce un aumento de las resistencias si los antibióticos se usan innecesariamente, si las dosis son insuficientes, o si se suspende el tratamiento prescrito antes de cumplir el tiempo necesario. Son las bacterias que se vuelven resistentes, no las personas.

El uso indebido o inadecuado de antibióticos en el hombre y en la industria veterinaria está acelerando este proceso. En el año 2011, España era el segundo país de Europa con mayor consumo de antibióticos, detrás de Francia. Es un consumo fundamentalmente estacional que abarca el periodo de noviembre a febrero en nuestro hemisferio, en consonancia con la disminución de temperatura y el aumento de las infecciones propias del invierno. La mayor parte de las prescripciones de antibióticos se produce en el ámbito extrahospitalario, donde alcanza aproximadamente el 90% del total. El Sistema Mundial de la Resistencia a los Antibióticos – dependiente de la OMS (GLASS) – emitió en su informe de 2018 una alerta que ratificó que algunas de las más frecuentes y peligrosas infecciones en nuestro medio son farmacorresistentes.

antibioticos
Buen uso de los antibióticos

La buena utilización de los antibióticos es fundamental ya que su uso indiscriminado es uno de los factores más importantes que contribuye a la resistencia bacteriana frente a ellos.

Los antibióticos solo están indicados cuando el origen de la enfermedad es debido a una infección bacteriana.

No actúan frente a las infecciones víricas, que son el 80% de las que se originan en el periodo invernal (gripe, catarros de vías altas, nariz, garganta, oídos, pulmones, ya que la mayoría de las infecciones respiratorias no requieren tratamiento antibiótico al ser de causa vírica). Tampoco son útiles para los parásitos ni los hongos ya que tienen un tratamiento específico.

La valoración médica es siempre fundamental y necesaria a la hora de prescribir un tratamiento que incluya antibióticos ya que de esta forma se establecerá un diagnóstico certero y se tendrán en cuenta además otros factores como la edad, las posibles patologías asociadas, las complicaciones y los posibles efectos secundarios, alergias, etc. que siempre hay que considerar antes de la prescripción de cualquier fármaco y en el caso que nos ocupa, de los antibióticos.  

No son eficaces para el tratamiento de los procesos febriles sin un claro diagnóstico de que se trata de una infección bacteriana.

Es preciso una prescripción médica actualizada para adquirir antibióticos en las farmacias.

No hay que guardar restos de anteriores prescripciones de antibióticos, aunque sea por patologías similares, ni tampoco darlos a familiares o amigos, aunque tengan sintomatología similar, y muy especialmente en niños.

Nunca hay que automedicarse con antibióticos. Es muy importante que la población entienda que los antibióticos solo hay que tomarlos bajo prescripción médica.

Si se prescriben antibióticos hay que tomarlos a las dosis adecuadas, manteniendo la pauta y el tiempo recomendado por el médico.

Nunca hay que suspender el tratamiento antibiótico prescrito, aunque desaparezcan los síntomas, hasta finalizar el tiempo recomendado por el facultativo/a.

Hay que tener en cuenta que los antibióticos pueden provocar efectos secundarios o alergias, a veces importantes como picores, erupciones cutáneas, diarreas, hinchazón de cara, ahogos, etc. que en caso de producirse hay que comunicarlos de inmediato al médico prescriptor.

Hay que poner sobre aviso al facultativo/a de ciertas circunstancias personales antes de la toma de antibióticos como embarazo, lactancia, alergias, patología renal, hepática, etc.

Es fundamental realizar el tratamiento antibiótico de forma responsable ya que ello contribuye a frenar la aparición de bacterias resistentes, y así conseguir que sigan siendo eficaces.

Son importantes las medidas de prevención de las diversas infecciones mediante vacunas, lavado de manos, manipulación higiénica de los alimentos y otras formas de prevención, para así contribuir a la disminución de la necesidad de uso de estos preciados fármacos.

El futuro de los antibióticos depende de todos

DRJoanFrancesc

Doctor Joan Francesc Hernández Terradas

Coordinador Médico de Grandes Cuentas
Dirección de Gestión del Mutualista